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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Management: El cambio que piden los que no quieren el cambio



MAGEN: https://www.google.com.ar/search?q=el+cambio+organizacional&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwi3r_S014PKAhXIjpAKHRISAfEQ_AUIBygB&biw=1366&bih=643#imgrc=2iL5sfYkIfb1QM%3A

“Cambio” aparenta ser una palabra mágica. De hecho, tiene una fuerza en sí mismo, una complejidad no sencilla de analizar. En Argentina, en las últimas elecciones, la palabra y sus derivados, sonó muchísimo. “Cambiemos”, “El cambio justo”, “Cambiar pero no todo”. De diferentes formas la palabra aparecía, dosificada en algunos casos, con más fuerza en otros, pero aparecía.

Cuando hablamos de cambio organizacional, aparecen las “definiciones” y la palabra estrategia adosada a ella. “El cambio organizacional es aquella estrategia normativa que hace referencia a la necesidad de un cambio. Esta necesidad se basa en la visión de la organización para que haya un mejor desempeño administrativo, social, técnico y de evaluación de mejoras.”  

Cuando hablamos de cambio, no podemos dejar de mencionar la famosa “resistencia al cambio”. Que en definitiva viene a representar las fuerzas, los motivos por los cuales resulta poco convincente iniciarlo. La resistencia puede provenir de fuentes variadas. En la práctica, existen tantas fuentes como niveles. El sector operativo puede resistir no cambiar, o el de supervisión, o el gerencial, o el directivo. Cualquiera que resista, representa una complicación, pero el problema más grave que encontramos en la práctica, se da cuando quien toma decisiones, y dice querer cambiar, es el primer “boicoteador” del cambio. Si esto ocurre, es porque no están claras las respuestas a las preguntas: ¿Por qué cambiar?, ¿Para qué cambiar? Y ¿Cuál es la dirección del cambio que se quiere lograr?

Algunos piensan que el cambio, es sencillamente una modificación de un proceso de trabajo, “sacamos unos papeles por acá, los ponemos por allá, corremos este escritorio aquí, abandonamos esta hojita de Excel, e implementamos un tablero de control, tomamos un par de empleados nuevos, despedimos a estos otros y ya”
El cambio lleva tiempo, dedicación y convencimiento. El cambio profundo es cultural, y la cultura, los hábitos, no se modifican de la noche a la mañana. El primer convencido de la necesidad de cambio, es el titular o los titulares de la empresa.

Hoy vamos a responder algunas consultas que nos llegan por chat y por la casilla equipo@dorbaires.com sobre estos temas. Hemos resumido los temas en unas preguntas, las cuales son bastante representativas  de todas ellas. Animamos a todos aquellos que tengan consultas a que nos sigan remitiendo sus preguntas. El proceso implica analizarlas, clasificarlas y poder contestarlas a través de esta vía.

¿Se puede lograr el cambio si nace desde los empleados? – José Francisco - Ecuador

Una pregunta muy difícil de responder porque, dependerá de quien sea la persona que dirija la empresa. Si dicha persona es abierta a escuchar y permeable, existe cierta posibilidad de lograrlo. El problema cuando se plantea un cambio obedece al status actual. Lo más probable es que la lucha sea desigual entre un estado actual palpable (“llegamos hasta aquí de esta manera y no nos ha ido mal aunque tengamos problemas”) y un estado futuro ideal que no se conoce en el presente y que será diferente. Este estado futuro “intangible” por el momento, genera “incertidumbre y miedo”.

¿Qué ocurre si el cambio no es completo, las mejoras parciales son buenas?  - Jorge Enrique - Colombia

Lamentablemente debo decir que NO. Espero no defraudar a nuestro amigo Jorge, pero pensemos en el ejemplo que di anteriormente, correr un escritorio, cambiar el sistema ERP de cómputos, o armar un nuevo protocolo de trabajo, son solo “medidas” que se desprenden, si el proceso es correcto, una vez que el cambio se ha interpretado adecuadamente, internalizado y decidido.  Ningún cambio parcial es bueno sin un convencimiento profundo porque es como decimos aquí en Argentina, “una lavada de cara”, maquillaje, y en el mejor de los casos, sus efectos durarán un cierto tiempo porque no tiene una base firme de sustentación.

¿Cómo nos damos cuenta cuando el cambio no está funcionando? – Ana María - Bolivia

La pregunta de Ana, puede ser respondida revisando los factores que generan resistencia al cambio. La resistencia como todas las cosas, tiene una cara y un trasfondo. La cara visible de la resistencia se da en algunos hechos como por ejemplo la negación de una situación compleja que no se quiere asumir, la hipocresía que no es más que un estado de conformismo ante situaciones no deseadas, el desvío, que es apuntar hacia otras cuestiones y no abordar el nudo, el corazón del problema. Existen dos extremos opuestos de la resistencia. El sabotaje, que significa boicotear el proyecto haciendo todo lo posible para que no se lleve adelante, y el “acuerdismo”,  el SI fácil, el SI que se dice para sacarnos el problema de encima, el que va de la mano del no compromiso. Estos son actos reflejos, en el fondo,  se mueven otras cuestiones. Los patrones de conducta en general suelen ser motivados por miedos, inseguridades, no visualización de una idea, desconfianza, creencias limitantes que moldean conductas y pensamientos (“el único que sirve soy yo, si no lo hago yo no lo hace nadie, siempre termino haciéndolo yo, para que las cosas salgan bien las debe hacer uno mismo, etc.”)

¿Solo es posible generar un cambio si es decidido por los titulares? –  Carmen  - Perú

La pregunta de Carmen y de muchos otros que resumimos aquí, tiene dos respuestas. Como dije, si el cambio es propuesto desde abajo, es necesario contar con proyecto defendible, en etapas, que pueda ser demostrable por un lado, y se necesita mucha capacidad de convencimiento y seguimiento por el otro. En general, los cambios profundos, llegan del convencimiento de los titulares, que son los que toman las decisiones. No obstante ello, todo empieza con “algo” y si bien son éstos últimos los que terminan decidiendo en las PYMES, también es cierto que muchas de las necesidades en las organizaciones, se encuentran en estado latente y que se ponen de manifiesto cuando ocurren problemas graves y explotan o cuando la gente, asfixiada por la rutina, lo pide e intenta el camino del convencimiento.

¿Qué es lo peor que  podría pasar si no se establece el cambio?  - María Fernanda – Costa Rica

NADA, esa es la respuesta para María, NADA, lo cual no es poca cosa porque, cuando el cambio no es posible, las cosas siguen su marcha. Las empresas seguirán trabajando. No existe un modelo ideal de cambio, ni de conducción o gerenciamiento. Las empresas no necesariamente cierran sus puertas si el cambio organizacional no se produce, el problema es que el intento de cualquier mejora sin abordan un cambio profundo, no dura en el tiempo, y los problemas seguirán y se harán más complejos y evidentes cada día a riesgo de perder salud, calidad de vida y equilibrio emocional. Se puede seguir trabajando mal, planificando mal, organizando mal, vendiendo mal, cobrando mal, manejando los recursos mal. Es posible porque el efecto que nivela las desproporciones en las empresas es el “ajuste”. El ajuste es el elemento que equilibra. Ajustar es por ejemplo, despedir personal, reducir el costo salarial, los gastos, perder oportunidades de negocios, rentabilidad, reducir compromiso por las tareas, dejar de estar implicado en la empresa (trabajar sin la camiseta puesta), reducir la productividad (trabajar más lentamente o menos eficientemente). El ajuste lleva a la empresa a un nuevo orden – equilibrio, y la misma sigue funcionando, el problema son los dos costos que se pagan. El costo económico – financiero presente y la calidad de vida, y el costo futuro, el costo de oportunidad de no hacer las cosas bien, mejor. Esa ganancia intangible que no se ve en el presente y como no se puede palpar en el presente, tampoco se tiene verdadera conciencia de lo que realmente vale y puede significar en términos de mejoras y beneficios.
Esperamos haber satisfecho las inquietudes. Cualquier duda a disposición.-




Director
www.dorbaires.com

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Resistencia al cambio: 12 pasos para superar los No sabe, No puede, No quiere.

Una vez que se tiene conciencia del problema, el   del cambio se convierte en un proceso que a   gerente debe preocupar.

Para ir centrando mejor el tema, empecemos por dar una  de qué entendemos por resistencia al cambio: La resistencia al cambio se define como la reacción negativa que ejercen los individuos o los grupos que pertenecen a una organización ante la modificación de algunos parámetros del sistema organizativo.

La mayor parte de los cursos de administración MBA abordan el tema con  , y por lo general se incluye en los seminarios y en los libros de administración. La atención que se le concede no resulta exagerada.
Muchos gerentes se sorprenden cuando individuos o grupos se rebelan a causa de pequeñas modificaciones. Sin embargo, para los afectados la amenaza del cambio es real, aunque las reacciones parezcan desproporcionadas a quienes se encargan de llevarlo a cabo.

El fenómeno resultó de especial interés para los psicólogos.Kurt Lewin, un destacado investigador, simplificó el problema del cambio cuando describió gráficamente la oposición de las fuerzas que intervienen en este proceso:


En el esquema de Lewin se representa el enfrentamiento entre los factores que hacen deseable un cambio, y los que se resisten a éste. En la sección donde se explica cómo utilizar esta estrategia, el esquema se transforma en un instrumento que ayuda a lograr la aceptación del cambio.

La resistencia al cambio.


Vale la pena hacer algunos comentarios sobre la más popular de todas las causas de fracaso mencionadas: la resistencia al cambio. Douglas Smith, en su obra Taking Charge of Changemenciona que "...la ignorancia sobre la intima naturaleza de nuestra resistencia a cambiar es lo que mata el cambio, y no la resistencia en sí misma...".
La resistencia al cambio es un síntoma absolutamente . Ahora bien, ¿cuales son los motivos que pueden ocasionarla?

En primer lugar, en la   de la pirámide, nos encontramos con que las personas que no conocen lo suficiente, tienden a demorar el cambio, lo que es percibido como cierta forma de resistencia. Esta ignorancia esta generalmente ocasionada por:

·         La falta de comunicación sobre el proyecto de cambio. En general se resiste cualquier   de cambio si no se conoce en que consiste, para que se lleve a cabo y cual es su impacto en términos personales;
·         La visión demasiado parcializada del cambio. En numerosas ocasiones las personas juzgan negativamente al cambio exclusivamente por lo que sucede en su ámbito de influencia (su grupo de , su sector, su gerencia), sin considerar los beneficios globales que obtiene la   en su conjunto.

Si las personas tienen suficiente información sobre el cambio, pueden ofrecer cierta resistencia simplemente porque perciben que no pueden cambiar. Sucede que se sienten condicionadas por la organización, no saben como hacer lo que deben hacer o no tienen las habilidades requeridas por la nueva situación. Esta sensación provoca cierta inmovilidad que es percibida como resistencia a cambiar.
Algunos factores que contribuyen a esto son:

·         el tipo de cultura organizacional (concepto ya estudiado en este Rincón) que castiga excesivamente el error;
·         la falta de capacidad individual, que limita el accionar concreto;
·         las dificultades para el trabajo en  , necesario para revisar todo el esquema de interacciones que propone el cambio;
·         la percepción de la falta de recursos, ya sea en medios económicos o humanos;
·         la sensación de que el verdadero cambio no puede producirse. Los agentes del cambio perciben que están atados de   y manos para encarar las iniciativas realmente necesarias.

Por último, si las personas conocen lo suficiente sobre el cambio a encarar y se sienten capaces de realizarlo, empieza a tener mucha importancia la verdadera voluntad de cambiar. En algunos casos, el cambio despierta sentimientos negativos en las personas y éstas sencillamente no quieren cambiar; ya que consideran que no les conviene o que las obliga a moverse fuera de su zona de comodidad.

Cómo plantear el cambio.


Dado que el cambio puede resultar en ocasiones muy complejo, estas recomendaciones pueden ayudar a reducir las dificultades que podrían surgir durante este proceso:

1. Tratar de comprender las reacciones psicológicas inherentes al cambio.


A continuación se presentan los tres factores principales que hacen que el cambio parezca amenazador:

1. La sorpresa. Los anuncios repentinos y los sucesos inesperados sacan de equilibrio a las personas. Cuando éstas sienten que no están preparadas y que no controlan la situación, la resistencia parece ser la única manera de sobrellevar el cambio.
2. La usurpación. Algunos empleados se sienten agredidos porque consideran el cambio como una invasión a su territorio.
3. El sentimiento de pérdida. Un descenso de jerarquía, la privación de privilegios, la incertidumbre con respecto al futuro y la afectación de los intereses personales, son pérdidas características, reales o imaginarias.

2. Comprender por qué el cambio puede representar una amenaza para quienes se ven afectados por él.


Estos tipos de dudas asaltan a los empleados:

4. ¿Perderé mi trabajo? Esta preocupación puede surgir a causa de una modificación en el arreglo del departamento, o el nombramiento de un nuevo jefe o asistente.
5. ¿Me será difícil o imposible dominar el nuevo método? ¿Podré adecuarme a un cambio de equipo o de instalaciones?
6. ¿Tendré que cambiar mi forma de hacer las cosas? Las personas se apegan a sus hábitos. Se sentirán a disgusto si se interfiere con sus prácticas habituales.
7. ¿Se reducirán las posibilidades de ascenso por el ingreso de nuevos empleados en mi departamento?
8. ¿Representará el cambio mayor trabajo para mí? ¿Serán más difíciles mis labores? ¿Menos agradables?
9. Los rumores acerca de probables cambios organizacionales, ¿significarán modificaciones en mi trabajo? ¿O pensarán despedirme! La seguridad laboral constituye el fundamento económico y psicológico del bienestar del empleado. Todo movimiento de reorganización se convierte en una preocupación importante.

3. Utilizar un plan escalonado para introducir los cambios:


10. Cooperación. En la primera etapa de la planeación, recuerde que es necesario solicitar y obtener la cooperación de aquellos individuos a quienes afectará el cambio. En esta fase se deben incluir formas y medios para reducir los efectos.
11. Comunicación. En términos generales, infórmeles en qué consiste el plan. Esto no significa que se tenga que hacer un anuncio formal; pero sí comunicar a los empleados, en forma individual o en pequeños grupos, acerca del plan general. "Hemos pensado introducir dos turnos en la división..." La explicación de la necesidad y de las razones para el cambio, constituye una parte fundamental del planteamiento.
12. Participación. Los afectados deben participar en el cambio. En su oportunidad, los encargados de implantar la innovación deben expresar sus opiniones acerca de lo planteado, señalar los problemas que presentan las propuestas, aportar sugerencias o elaborar parte del plan.

En resumen.


Para que la introducción de políticas de cambio sea lo menos problemática posible sería aconsejable observar estos cuatro puntos:

·         Si es factible someter los cambios a un período de prueba. Aunque no siempre es posible aplicar esta medida, en algunos casos estos períodos de prueba podrán resolver las dudas y despejar las sospechas de los empleados.
·         Vigilar que los cambios se apliquen correctamente. Tanto el ejecutivo que instituye el cambio, como los asistentes necesarios para este fin, deben verificar que los planes se realicen como se había anticipado y que se solucione cualquier suceso inesperado.
·         Obtener la cooperación de los afectados. En ocasiones, la resistencia no desaparece y se manifiesta en la lentitud con que el personal realiza sus labores, o bien, mediante un discreto sabotaje. Esta actitud puede ser tan grave que se requiera toda la atención de los supervisores.
·         Establezcer un programa de seguimiento. Algunos cambios se desarrollan satisfactoriamente después de un tiempo. Empero, se debe diseñar un programa de verificación para garantizar que el nuevo método se utiliza como se había planeado y que los beneficios que genera no se vean reducidos por una actitud negligente.

Una parte fundamental del seguimiento consiste en la comparación del rendimiento real con las estimaciones. Si no se obtienen buenos resultados, se perderá el propósito del cambio.
Es posible que el plan original se deba reproyectar y reajustar. Y por supuesto, si entonces se logran o superan los objetivos, se deberá agradecer a quienes planearon los cambios.


FUENTE: http://manuelgross.bligoo.com/20151210-resistencia-al-cambio-12-pasos-para-superar-los-no-sabe-no-puede-no-quiere 
Licencia:Contenidos publicados bajo Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported (CC BY-NC-SA 3.0) - Fuente: El Rincón del Sueko  - Imagen: Change resistance
   


miércoles, 3 de junio de 2015

Desarrollar el proceso de cambio. Por José Quintero. Venezuela

En días pasados conversaba con un amigo que me comentaba, acerca del proceso de cambio que estaba generando en su gerencia.

Básicamente su estrategia del manejo del cambio, la baso en 5 puntos que voy a definir a continuación:

Visión:  expresa a lo que se desea llegar en el proceso de cambio, se debe tener mucho cuidado al elaborar, ya que, debe identificar la finalidad del cambio y esta debe llegar a todos los involucrados. Antes de empezar el proceso de cambio, es muy importante que todas aquellas personas inmersas en el  proceso estén claras de lo que se busca y a donde se desea llegar.

Competencias: es importante que aquellas personas que vayan a liderizar actividades del proceso, tengan el suficiente Know-how, a fin de garantizar la calidad del trabajo a realizar y por ende el éxito del proceso, en caso contrario, se deberá emplear a aquellas personas de la organización que poseen el suficiente conocimiento y habilidades que permitan lograr el éxito de las acciones.  

Incentivos: es necesario "vender" a todos los colaboradores de la organizacion, lo positivo que sera para ellos el cambio se que llevara a cabo, esto con la finalidad de contrarrestar los efectos de la resistencia al cambio, que durante el proceso se puedan conseguir. Aqui es donde entra el factor motivacional, que cada uno de los líderes del proceso de cambio, deben transmitir a sus colaboradores.

Recursos: en todo proyecto es necesario invertir, bien sea en equipos, en infraestructura o en el personal, es por ello que se debe contar con un presupuesto, a fin de garantizar la continuidad del proceso y no detenerlo por temas de escases de recursos o por falta de dotación.  

Plan de Acción: lo conforman todas las actividades que serán necesarias para que el proceso de cambio se lleve a cabalidad y así garantizar el éxito del mismo. Mas alla de todas las actividades, estas deben ser preparadas minuciosamente,  y se debe garantizar su completa realización.

La siguiente gráfica nos mostrará el resultado de la combinación de estos 5 factores y lo que sucede cuando uno de ellos,  esta ausente en el proceso:



Espero estimado lector, que esta información haya sido valiosa para usted.

No quisiera despedirme, sin antes agradecer al Ingeniero Ildegar Espinoza, por su colaboración en la realización del presente post.