Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Gestión integral de clientes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gestión integral de clientes. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de abril de 2014

Que hace un cliente cuando una queja no es escuchada - Colegas de Latinoamérica



Lo más probable  es que uno de nuestros clientes no esté satisfecho  por completo con la calidad  de alguno de nuestros  servicios que utiliza. ¿Cómo responde cuando se le ha decepcionado?:

Puede protestar formalmente al empelado, pide hablar  con el encargado, puede también presentar una queja formal al director de la empresa expresándole su insatisfacción o escribe  a una autoridad reguladora o llama a una oficina  para la defensa de clientes o solo se queja con sus amigos y familia, murmura para sus adentros y cambia  de proveedor  cada vez que necesita  este tipo de servicio
Cualquiera de las anteriores es muy válida y sea probablemente cualquiera de las alternativas que escoja. 

Ahora bien ¿Qué opciones tiene nuestro cliente cuando experimenta una falla de su servicio?
Generalmente el cliente, puede tomar cualquiera de las siguientes cuatro  acciones que detalló a continuación: 

En una primera instancia, se va a quejar directamente a los representantes de atención al cliente de la empresa, a fin de que esto solvente su inconveniente, en caso de que estos no resuelvan su queja pues acudirá a una siguiente instancia.

Como segunda alternativa, se encuentran la “Defensorías del cliente”, una nueva modalidad de servicio que algunas grandes empresas prestan a sus clientes, cuando estos presentan algún tipo de queja o problema con el servicio. Estas defensorías del cliente están conformadas por empleados de la empresa que velaran – o harán el intento- de que sean respetados los derechos del cliente y sea solventado su inconveniente de manera favorable.

Una tercera y a donde muchos clientes a veces tienen que llegar, es quejarse directamente con los órganos reguladores o de fiscalización de los prestadores de servicios, organismos que juegan un papel muy importante, ya que , generalmente tienen amplias atribuciones sancionatorias, que van desde la imposición de multas, aplicación de medidas preventivas tales como cierre temporales o definitivos, hasta la implementación de nuevas regulaciones, puede generar, lo cual se traduce en un alto costo  para empresa y  pueden significar un cambio de la forma de como prestar el servicio.

También, en algunos países suelen existir comités de usuarios, quienes muchas veces interceden también para la solución de los reclamos de los clientes que acuden a ellos, contra las empresas prestadoras de servicios.

Como cuarta y última opción, pues simplemente cambiarse de prestador de servicio y esperar a que el nuevo proveedor, cubra las expectativas del cliente. 

Esta última acción puede ser mortal para una empresa por tres razones fundamentales:

1-El cliente en represalias por el mal servicio, comienza a transmitir su mala experiencia. Inicialmente comienza con su círculo familiar y social, luego a nivel general. Este cliente insatisfecho ahora cuenta con un arma que hace años no tenía tanta masificación y alcance: Las Redes Sociales.Cuando un cliente acude a una red social a manifestar su inconformidad, no es raro ver al Comunity Mánager de la empresa, respondiendo prontamente con la finalidad de que este cliente no siga utilizando la red como medio de queja, lo cual se traduce en mala imagen para la empresa.

2-Afecta el flujo de caja de la empresa, y por ende la operatividad de la MISMA.La compañía necesita estimar que tantas utilidades deja de percibir cuando pierde a un cliente. En el caso de un cliente a nivel personal, esto es lo mismo que el valor de vida útil del consumidor, es decir, las utilidades que él generaría si hubiera seguido comprando a lo largo del número normal de años.

3-Imagen de la empresa. ¿Adquiriría usted un servicio de una empresa donde constantemente sus clientes se estén quejando?
Es por ello que es sumamente primordial  atender oportuna y eficazmente los reclamos de los clientes, ya que, el costo de atraer un nuevo cliente puede ser cinco veces más que el de mantener un cliente satisfecho.
El siguiente esquema, dará una idea de cómo sería este ciclo de cuatro pasos:






José G. Quintero E.
www.teruliagerencial.blogspot.com
Twitter: @jgqe

domingo, 28 de julio de 2013

Servicio Versus Servilismo





Son las 4:30 pm y el centro de atención al cliente ya está cerrado, en la puerta, un colaborador se encarga de abrirla para que salgan los clientes que aún permanecen dentro. 



Todo va normalmente, hasta que un cliente que se encuentra fuera, desea ingresar. El empleado le informa que el centro está cerrado y le indica el horario de atención, ante esto, el cliente, arremete contra el empleado.



Al altercado se suma el Gerente, quien disuade al cliente de su actitud y le reitera lo que le empleado le indico en un inicio.



El cliente, en vista de la situación accede, pero le indica al Gerente que en su próxima visita, finalizara los contratos de servicio que posee con la empresa. Ante esta situación, el Gerente deja que el cliente ingrese al Centro y solicita a un empleado que atienda su requerimiento.  



Cuando establecemos una relación comercial con un cliente, inmediatamente se debe firmar un contrato de servicio, en el cual se establecerán las condiciones y estándares que regirán nuestra atención una vez que el cliente así lo requiera.



Esto incluye los horarios de atención, vías de reporte de anomalías o requerimientos, lugares en los cuales podrá acudir e inclusive informar al contratante, de los tiempos de respuestas estimados una vez que realice cualquier reporte o consulta.



Servicio lo podríamos definir como el conjunto de actividades que buscan responder a las necesidades de un cliente, también como la actividad económica  que crea valor y proporciona beneficios a un cliente en tiempo y lugares específicos como resultado de producir un cambio deseado en  (o a favor de)  el receptor del servicio.



Una definición algo más jocosa es la que reza que, el servicio es algo que se puede comprar y vender, pero no se puede dejar caer en tu pie.

El problema comienza cuando:

1-El cliente no respeta las condiciones acordadas en el contrato de servicio.

2-Cuando  por “complacer”, damos ciertas “concesiones” al cliente con tal de tenerlo contento y fiel a nuestro servicio o producto.

El servilismo lo podría definir, como una ciega y alta obediencia al cliente, sin importar que reglas o estándares de servicio establecidos rompemos, con tal de tener a nuestro cliente contento y fiel a nuestro producto o servicio. En estos casos es evidente que el cliente es el que manda en la empresa y no a empresa la que da las pautas al cliente.

Esto genera una serie de inconvenientes, primero no se cumplen los estándares de atención que la empresa tiene definidos (tiempos de respuesta, canales de atención, etc.), por ende las mediciones de calidad de servicio son inexactas.

Otro inconveniente, como vimos en el caso ejemplo, es la constante zozobra en la que los empleados prestan el servicio, puesto que pareciera ser el cliente el que tiene el control de la operación (y no los colaboradores) y el riesgo a la agresión física y verbal del cliente cuando no se le complace, además de la falta de apoyo por parte del personal supervisorio a la hora de hacer cumplir las reglas.

Es por esto que es importante que en la empresa se cumplan las normas y procedimientos establecidos en cuanto al servicio al cliente y más importante aún, que el cliente este claro en cómo proceder y reorientarlo, cuando quiera tomar “atajos” para lograr su atención. Con esto se evitaran futuros mal entendidos con el cliente y la posible pérdida de este.

Gracias por llegar hasta acá, espero que esta información le haya sido útil y que la compartas con aquellas personas que creas que les será de utilidad,  ayúdame a que más personas lo conozcan y se beneficien, ¿Cómo?:

Envíalo por correo
Tuitéalo
Compártelo en Facebook


Recuerda seguir visitando mi blog y dejar tu comentario, para mí tu opinión es muy importante.
¡Gracias por tu ayuda en este camino de ayudar!

José G. Quintero E.
Email: tertuliagerencial@gmail.com
www.teruliagerencial.blogspot.com
Twitter: @jgqe

domingo, 9 de junio de 2013

EL CREDITO Y LA COBRANZA COMO VECTOR ESTRATEGICO DE LA ORGANIZACIÓN




La cobranza y el Crédito se han convertido en un segmento especial dentro de la estructura de las compañías. Es una actividad a la que muchos definen como un arte empresarial que cada día exige más respecto a la preparación, condiciones y habilidades personales de aquellos que se dedican a su gestión.

En la actualidad, los sectores comerciales siguen siendo los “reyes” de la comunidad de actividades centrales de las organizaciones, posición que difícilmente sea abandonada por una cuestión real generalizada, “los presupuestos se forman de los pronósticos de ventas”, por lo tanto la función de comercialización es de vital importancia a la hora de calcular y planificar el resto de las actividades (productivas, de marketing, etc.).

Sin embargo, en la actualidad, y con posterioridad a la crisis americana, algo ha ido cambiando en la materia, y no tan solo respecto de la variable cobranza. El crédito como arte y complemento ideal de la función, también ha comenzado a recobrar un papel que venía relegándose.

El “efecto subprime”, nos hizo tomar conciencia de la importancia de estos temas y fundamentalmente, del mundo complejo y dinámico en el cual vivimos y gestamos los negocios.

 
Como he dicho oportunamente en otra nota: Un diseño coherente en materia comercial, lleva implícito……….. la política de recupero de deuda, la política de determinación de límites de créditos sanos y la política de atención al cliente que incluye la post – venta y una actividad nueva que incorporamos, la auditoría de gestión de clientes. Si el abordaje en el tratamiento de clientes, no se hace en forma sistémica, se pierde dinero y oportunidades y se generan condiciones muy pobres para enfrentar procesos de crisis económicas, sociales y tecnológicas.

 

La dinámica de los negocios nos obliga a abandonar los viejos conceptos en materia de administración de clientes, conceptos que se desarrollaban en sectores en conflicto como ventas y finanzas. Hoy es necesario cambiar el foco y entender que “ellos”, exigen un tratamiento integral, y la definición de políticas claras desarrolladas a partir de decisiones estratégicas como por ejemplo el responder a una simple pregunta” ¿Qué tipo de clientes queremos para nuestra organización?


Una empresa que sabe lo que quiere, diseña su visión organizacional, le agrega sus valores y principios, traza su estrategia, desarrolla sus políticas en materia comercial y financiera, define sus recursos, y genera líneas de procedimientos respecto de sus clientes en todos los aspectos que a él atañen (políticas de recaudación y ventas no pueden ir separadas de las de créditos y post venta). Es muy difícil cobrar una deuda a un cliente insatisfecho, tanto como venderle a un cliente que ha sido maltratado por un cobrador. Es una cuestión sistémica que nos obliga a repensar la organización y a revalorizar el arte de gestionar la cobranza, el crédito, la venta, y fundamentalmente, el “tratamiento integral del cliente”.


Lic. Claudio M. Pizzi
Director
www.dorbaires.com