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viernes, 17 de mayo de 2019

LAS 10 LLAVES DE LA COBRANZA

LAS 10 LLAVES DE LA COBRANZA

Un texto que puede ayudar a gestionar una de las variables más complejas e importantes de una organización. La cobranza.





 ¿Por qué las empresas no cobran?


En la primera etapa de mi carrera profesional, cuando trabajaba en relación de dependencia, podía observar la realidad a partir de compartimientos estancos. Formaba parte de un departamento, cualquiera sea. Experimentaba allí junto con colegas, pero no tenía la menor idea de lo que ocurría “afuera”. La especialización extrema, muchas veces atenta contra los resultados globales. En la etapa de consultor, la visión que se logra es periférica. Uno puede entender las interrelaciones e interdependencias de los sectores. El por qué un trabajo afecta al otro, y viceversa.
Las conclusiones a las que he podido arribar, observando a las organizaciones como un todo, es la siguiente:

Las empresas no cobran porque:

¾    No saben vender.
¾    No saben establecer políticas de crédito.
¾    Privilegian el corto, en vez del mediano y el largo plazo.
¾    Van detrás de la coyuntura, en vez de pensar políticas y estrategias de acercamiento con los clientes.
¾    Se acuerdan de capacitar, entrenar, motivar al gestor, un minuto antes de que se generen los problemas.
¾    Confían en su intuición y experiencia, y no tanto en el profesionalismo.
¾    Conciben a sus miembros partes separadas de un todo, desaprovechando la sinergia positiva que pueden generar trabajando juntos.

A mí me gusta clasificar los incentivos en “productivos” e “improductivos”.  En general, las organizaciones suelen descansar en los resultados de sus gestores, pero no siempre se ponen a pensar en estrategias para ayudarlos. Los incentivos improductivos van detrás de la cobranza. Se piensan con el objeto de recuperar el capital de trabajo expuesto, en cambio los productivos, estimulan el cumplimiento. Intentan generar lo que comúnmente conocemos como “cultura de pago”. Por esta razón, las acciones de cobranzas, por lo general, suelen ser “curativas” y no “preventivas”.
Los prospectos, suelen demandar productos y servicios basados en su “percepción del valor”, el cual, es algo diferente al precio. Si el cliente entiende o “percibe” que solo encuentra “valor” en la propuesta comercial, y no en el pago, la función cobranza no va a ser considerada por los clientes como un elemento central de la propuesta comercial. Quizás, los temas vinculados a estrategias comerciales integradas, deberían formar parte de un libro especial. Las organizaciones, pueden ayudar mucho a los cobradores a mejorar el ejercicio de su función. Se trata de integrar la gestión del crédito y las cobranzas a la estrategia comercial. 

En el libro, destaco una serie de técnicas que pueden ayudarle a gestionar las deudas con cierta probabilidad de éxito. También llamo a reflexión sobre cómo las empresas trabajan las políticas y estrategias y porqué los resultados corporativos, son pobres. 

El texto se encuentra disponible en la editorial SB - ventas@editorialsb.com.ar

Lic. Claudio M. Pizzi

Profesor de Administración General UBA Ciencias Económicas
Profesor de Planeamiento estratégico y estudios de mercado UNLPAM
Profesor de Fundamentos de estrategia UP
Master en Dirección estratégica de Empresas
Director de Dorbaires Consultora Organizacional

martes, 24 de noviembre de 2015

¿SOLUCIÓN LEGAL O SOLUCIÓN COMERCIAL CON LAS DEUDAS DE SUS CLIENTES?





A veces uno se siente tentado a tomar la cuenta corriente de los clientes e ir marcando aquellos que van a ir a parar a los abogados.

¡Espere!, antes de hacer eso, es necesario realizar evaluaciones caso por caso.

Es común en algunas firmas que al final de la temporada, queden algunos saldos sin cobrar y se haga una revisión a fondo. Créame que al realizar auditorías sobre las cuentas corrientes, empezamos a encontrar ese tipo de saldos, pero lo más llamativo que nos ocurre es que muchos de ellos se encuentran allí  desde “tiempos inmemoriales”.

El problema no es tan solo encontrar saldos no cobrados, la antigüedad cobra una importancia central. El tiempo es el enemigo número uno de las soluciones en este tipo de casos.

¿Por qué quedan saldos pendientes en las cuentas?

La respuesta podría ser en extremo simple, “porque no se han cobrado, porque se ha preferido dejar pasar un tiempo para no generar conflictos con el cliente ante una diferencia comercial, para no generar problemas en las estadísticas de ventas, porque eran problemas del vendedor que atendía la cuenta y ya no pertenece a la empresa, etc., etc…”

Entonces un gerente se cansa y decide echarle mano al problema.

Si el gerente es de finanzas (no siempre actúa así, por supuesto), es posible que se vea tentado a pedirle a un colaborador que analice la carpeta del cliente, revise los remitos, y si “están firmados” y si existe un “potencial caso”, lo derive a los abogados para que inicien las acciones extrajudiciales o judiciales correspondientes.

¿Y esto está bien o está mal?

Depende. No siempre “recuperar un saldo” es ganancia y vamos a explicar porque.

En primer lugar antes de tomar una decisión financiera o comercial, lo que debemos hacer es analizar el caso desde un punto de vista estratégico.

El análisis no debe hacerse en términos de pérdidas o ganancias, sino en términos de costo – beneficio para la empresa en tiempo presente y “futuro”. 
  1. Valor del capital de trabajo a recuperar > valor a crear en términos de relaciones comerciales = recuperar.
  2. Valor del capital de trabajo a recuperar < valor a crear en términos de relaciones comerciales = ajustar saldo.

La reflexión pasa por estas dos posibilidades. La primera tiene que ver con la importancia relativa que tiene ese cliente para la empresa, si es inexistente o muy baja, posiblemente sea conveniente intentar recuperar el valor del capital de trabajo expresado en la cuenta a cobrar, al cual se le deberá agregar los punitorios y descontar los gastos de gestión, ahora bien, si el cliente representa operaciones comerciales a futuro importantes en cantidad y calidad, la decisión pasará por el costo de oportunidad. Lo que se dejará de ganar por cerrar dicha cuenta o iniciar acciones compulsivas para recaudar.

Me permito incluir un impacto adicional que es el de mercado. “Todo se sabe” en el mercado, se sabe quién paga, quien no, quien envía a un cliente a legales y quién no.  

Un cliente que se envía a legales, “representa muchas cosas a la vez”.  La mirada tradicional diría que es el procedimiento necesario para hacer valer un derecho, la no tradicional, la que va más allá dice que ha habido en la empresa proveedora, mala praxis a la hora de vender, controlar, entregar, otorgar crédito, dialogar, negociar, atender, resolver en tiempo y forma…

Yo no estoy diciendo que NO SE RECLAME LO QUE CORRESPONDE, solo remarco que muchas veces es necesario realizar una evaluación a fondo de las causas que originó la morosidad, antes de tomar decisiones drásticas para mejorar un ratio financiero.

De acuerdo a mi experiencia personal, la morosidad sigue la regla de Pareto y de seguro me quedo corto. El 80% la genera la empresa que vende y el 20% (mucho menos) los malos clientes.

Finalmente debemos recordar que si bien existen muchas clasificaciones de clientes, algunas por cierto, muy divertidas, a los efectos de reconocer problemas de cobranzas, esta clasificación se reduce a lo siguiente:

Puede que si revisa minuciosamente su cartera de clientes se encuentre con estos cuatro tipos. Aquellos que quieren pagar y pueden hacerlo (usted está salvado), aquellos que quieren pagar pero no tienen recursos (tendrá que trabajar un poco con ellos), los que disponiendo de recursos no quieren pagar y los que no quieren ni pueden pagar.

Si usted tiene clientes parecidos a estos dos últimos, le recomiendo que revise muy concienzudamente sus políticas de ventas – créditos – cobranzas porque algo está fallando.


Lic. Claudio M. Pizzi
Director
www.dorbaires.com