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lunes, 19 de octubre de 2015

A QUE LE TEMEN LOS EMPRENDEDORES Y LAS PYMES EN ARGENTINA




No existe un ser pensante sobre esta tierra que alguna vez no haya sentido alguna clase de temor. David Fischman decía que es la emoción más difícil de manejar porque el dolor se llora, la rabia se grita, pero el miedo se “atranca silenciosamente en el corazón”.
El emprendedor y el empresario pyme, lo sienten a menudo y no es para menos. En la actualidad existen muchas organizaciones en donde se pueden cobijar como las cámaras empresariales, las asociaciones, las reuniones de pares. Algunos ejemplos en donde encontramos a “aquellos que viven lo mismo” y por supuesto, la dosis de comprensión natural que se necesita para seguir adelante.

¿Cuáles serán los temores que a menudo sobre salen del resto? , a continuación listaremos los cinco característicos y sus reacciones naturales.

1. Temor a la profesionalización de la empresa.

Es aquel que se siente ante una persona que está más preparada para llevar adelante un determinado propósito organizacional. El emprendedor, empresario pyme, suele ser la persona que se encuentra al comando de todas las funciones troncales de la empresa. Para gestionar su compañía, utiliza metodologías que “entiende bien”, “que hasta el día de hoy le son cómodas y le siguen dando resultados”, como por ejemplo el anotar en su agenda las reuniones, obtener por el método de sumas y restas las variaciones patrimoniales para saber si ha ganado o perdido dinero al finalizar el año, pero un día aparece alguien que quiere mostrarle otros caminos, que pretende utilizar herramientas más avanzadas en Excel, en tecnología y en términos conceptuales.  El temor a no aprender la nueva mecánica, ni los resultados que arroja, genera temor.
Algunas empresas de forma no consciente, prefieren tomar personal no calificado que puedan ocupar un puesto que no requiera un desarrollo futuro.

2. Temor al crecimiento desmedido.

Los que han pasado años en países latinoamericanos sin previsibilidad, con cambios de normas en materia legal, económica y política, saben que la “estabilidad” de un modelo económico dependerá de muchos factores tanto locales como externos. Las devaluaciones históricas, los procesos inflacionarios, las políticas erráticas en materia de comercio exterior (importación – exportación) y los vertiginosos cambios tecnológicos, suelen poner freno a las actividades y generar mayor cautela que la necesaria a la hora de tomar decisiones de inversión y crecimiento. Es el temor a no saber qué hacer si una vez agrandada la fábrica o el galpón, se cayera la demanda.
Algunas empresas suelen poner el pie en el freno sobre las ventas, generando retrasos en el crecimiento natural del emprendimiento, y frustración en el personal que quiere más, que desea seguir progresando en términos económicos y sociales dentro y fuera de la organización. Es el temor al aumento de salarios, a no poder cumplir con las obligaciones, a no poder sostener la actividad.

3. Temor al ridículo en público.

Es el temor a ser un mal papel frente a sus empleados. El empresario tiene esa capacidad de saber hacia dónde debe ir en materia de negocios, pero muchas veces no cuenta con las herramientas de “oratoria y comunicación” que le hacen falta para poder entablar un diálogo con sus empleados, o poder exponer mediante una “presentación simple”,  hacia dónde va la empresa, o hacia donde se quiere ir.

4. Temor a no encontrar el AVATAR

A quien no le gustaría “clonarse” y colocar cada copia de uno mismo en la función directiva, en atención al cliente, en el sistema de control, etc. Todos queremos que los empleados hagan lo que nosotros, se esfuercen como nosotros, sienta el mismo compromiso y ponga la misma dedicación, así fuere “desmedida” en términos de balance vida y trabajo. Buscamos a aquellos que más se nos parezcan, al “avatar” perfecto, pero la realidad es que no existe. Debemos congeniar, aprender del otro, adaptarnos a aquellos que no son mi esencia porque no existe un doble perfecto de uno mismo y no podemos buscar eternamente si necesitamos cubrir un puesto de trabajo, sea o no jerárquico.
Lo que habitualmente ocurre en estos casos es la “no delegación” de poder y toma de decisiones, el  criterio “hágalo usted mismo si quiere que salga bien”. Es así como a muchos emprendedores y empresarios nunca les alcanza el tiempo y viven rodeados de papeles, haciendo lo que otros deberían hacer.

5. Temor al cambio, al no control.

Es natural temer a “aquello que no se puede controlar”.  Por eso existen las cámaras internas para vigilar personas en puestos de trabajo,  por eso cuesta tanto hacer de una empresa clásica algo flexible. Porque existe desconfianza y temor a no poder controlar los resultados de una gestión.
Para muchos, que un empleado “trabaje desde su casa”, es no poder saber si está cumpliendo con lo pedido o no. Al no tener muy claro cómo gestionar por objetivos y hacerlo de manera, “humana” y eficiente, se descarta la posibilidad.
Algunos toman la decisión de colocar personas de confianza (familiares) para evitar el hurto, la relajación, el ausentismo, sin entender que no se puede tener un ejército de parientes dispuestos a ocupar cargos directivos sin capacitación ni habilidades gerenciales.

REACCIONES CLÁSICAS ANTE EL TEMOR EN TÉRMINOS DE DECISIONES ORGANIZACIONALES.

Dos reacciones típicas:

En la organización.

Es importante destacar que una consecuencia clásica del temor en primera instancia es la parálisis. El miedo paraliza, no deja pensar adecuadamente. Por eso las empresas sufren el estancamiento, los ajustes de gastos, el enrarecimiento de los climas de trabajo.

En el emprendedor - empresario.

La reacción típica es diferir las decisiones de fondo. Llenarse de ocupaciones y utilizarlo como justificación para no disponer de tiempo para "decidir" - "enfrentar" el problema.

Conclusiones.

Decía Nelson Mandela que la valentía no es la ausencia de miedo. El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino aquel que lo conquista. Este es el desafío del emprendedor y el empresario pyme, formarse en management para conquistar los miedos, lo que implica dejar atrás viejas costumbres y re crear modelos mentales actuales y nuevos pensamientos.

El coaching y la interacción con profesionales adecuados, puede lograr erradicar los temores que tanto aquejan a los dirigentes y en forma indirecta a los empleados.


Lic. Claudio M. Pizzi
Director
www.dorbaires.com

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