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lunes, 23 de noviembre de 2015

LA ENORME OPORTUNIDAD DE EMPRENDER EN LA ARGENTINA




Llegan épocas de cambio para la Argentina. Nace un país muy diferente. Los conflictos son una realidad, pero son una realidad pasajera.

De seguro, muchos argentinos estarán a la expectativa deseando iniciar sus proyectos o continuar aquellos que han sido parcialmente abandonados o congelados. A continuación vamos a dar algunos puntos de vista que servirán para clarificar el panorama para estos próximos cuatro años.

Hacer “futurología” es sumamente complejo, porque los destinos de una nación dependen de una serie de variables entre las cuales se encuentran las expectativas económicas, pero hay otras, otras de extrema importancia que dan soporte a lo económico.

Si analizamos cómo se forma por ejemplo un cuadro de mando integral (CMI), herramienta para realizar el control de gestión de una empresa, concebida originalmente por D. Norton y R. Kaplan, apreciaremos cuatro perspectivas: La de los procesos internos, que contemplan la calidad, el tiempo de respuesta, los costos, la introducción de nuevos productos. La de la formación y el crecimiento, en donde por ejemplo, los temas a trabajar serían la satisfacción de los empleados o la disponibilidad de los sistemas de información. La perspectiva de los clientes, su fidelización, retención, cuota de mercado, y por último, la financiera, en la cual se representa el valor agregado, la rentabilidad de las inversiones. Cada una de estas persigue objetivos concretos como hemos definido aquí.

Si uno observa la configuración del mapa estratégico de un CMI, éste arranca desde la perspectiva del aprendizaje y crecimiento, sigue a través de los procesos internos, sube un nivel más hasta la perspectiva de los clientes y termina en la “financiera”.

Lo que ha ocurrido en la Argentina, se puede asemejar a una mala interpretación de un CMI. Lo que se ha querido arbitrar en los últimos tiempos, son los resultados, por los resultados mismos. El cepo cambiario ha operado como si en un país, que es “una gran organización”, existiese solamente una sola perspectiva, la financiera.

En una nota anterior, yo he dicho que “los problemas reales de la economía, no son económicos”. Esto significa que no se trata solamente de arbitrar los recursos tangibles (tierra, trabajo y capital), sino que además existen procesos intangibles que de no ser resueltos, trabajados, medidos y parametrizados adecuadamente, no generan los beneficios que se pretenden.

Los resultados de mediano y largo plazo, en cualquier gestión, sea una empresa, un emprendimiento, o un país, son  la “consecuencia de” y no otra cosa. Los resultados de corto plazo, son parches, decisiones que comprometen el futuro en términos del bienestar del presente.

Los resultados son el efecto, y no la causa, y lo económico – financiero, si lo observamos en un horizonte temporal más largo, tiene que ver con “lo que hemos hecho” respecto de las restantes perspectivas. Como hemos trabajado para mejorar la calidad de nuestros empleados, de nuestros procesos internos. Cómo hemos manejado las relaciones con los clientes, usuarios, ciudadanos, dependiendo del caso de que se trate, y finalmente, que tan bien hemos llevado adelante las políticas financieras, económicas, “monetarias”, de la organización - país.

Existen tantas variables que juegan su partido en un contexto organizacional que no es posible vaticinar lo que “puede ocurrir en el futuro”. Por eso las ciencias económicas trabajan con escenarios, con criterios (pesimista, optimista, conservador) y con probabilidades, porque a un contexto interno, le debemos agregar el externo. Aunque pudiéramos estar completamente seguros de lo que ocurre en la Argentina, no podemos prever lo que podría ocurrir en el mundo. No obstante ello, “sí podemos hacer cosas” para trabajar sobre “la incertidumbre”, y es justamente sobre los objetivos de las diferentes perspectivas que hemos nombrado.

Cualquiera sea el rumbo que la Argentina tome a partir de una nueva etapa democrática, no debemos olvidar lo siguiente:

“No hay problema económico – financiero que no se lo pueda resolver.  Existen tantos problemas como herramientas.”

“A partir de lo expuesto, podemos decir que no todo problema económico financiero, se genera a partir de esta perspectiva, puede que sea el producto de una cadena de causas y efectos”.

“Todo cambio genera turbulencia, es el precio que se debe pagar para llegar a una estabilidad.”

“El precio será caro o barato, dependiendo si se pagará por única vez y representará una inversión para el futuro”.

“Los resultados rápidos sirven para el corto plazo, no sirven para el futuro”.

“La paciencia en una organización, en un país, significa respetar el tiempo natural de las cosas, que es distinto al cronológico”.

“La forma de saber si estamos mal, pero vamos en el camino correcto, es entender si se están llevando a cabo, reformas estructurales que tienen que ver más con la cultura, los valores, las estrategias, los procesos, que con aspectos meramente coyunturales”.

Finalmente recuerde que entre otras cosas, el valor del dólar, o de la tasa de interés, es simplemente un precio que con sentido común, criterio y medidas racionales, se puede corregir. Si usted me pregunta, que me preocupa más del futuro, le diré que no es la devaluación de la moneda, sino la devaluación de la moral y los principios, la devaluación de las palabras “respeto, productividad, responsabilidad, eficiencia, honestidad, eficacia, compromiso, disciplina, calidad, honorabilidad, equidad, bien común”.

Piense en su empresa que por allí está atravesando algunos inconvenientes. Piense que sin estos conceptos intangibles cualquier recurso siempre le será escaso. La Argentina y los emprendedores, tienen una enorme oportunidad, depende de nosotros y cuan profesionales seamos a la hora de interpretar los problemas, de verlos en “perspectiva”  y de aplicar las soluciones de fondo que sean necesarias.


Lic. Claudio M. Pizzi
Director
www.dorbaires.com