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martes, 4 de diciembre de 2012

Como motivar a las personas que trabajan.


Motivar parece ser una tarea difícil porque depende de algunos factores que no tienen que ver con los recursos económicos.
El problema central de la motivación se encuentra en nuestro interior,..si si, en nuestro interior.

Son nuestras propias creencias lo que nos impide pensar en el otro como un par, con independencia del rol que deba cumplir en la organización.

Si uno pudiera pensar en el “otro” como lo hace para sí mismo, encontraría un lugar común para hacerse algunas preguntas.

¿Qué me motivaría a mí de tener que optar por un trabajo u otro?, ¿Cómo quisiera ser tratado en la empresa?, ¿Qué principios y valores me gustaría compartir con mis compañeros?
Este es un ejercicio de auto reflexión, es posible que si logramos entender “en qué condiciones trabaje ese otro”, no importa si es empleado, operario, gerente, etc., podamos establecer unas simples reglas de convivencia que mejoren el clima interno y elimine los factores desagradables del trabajo.

Pero con esto no basta….

¿Porque he dicho que las creencias suelen ser uno de los principales motivos?, es que yo puedo “decidir” creer que los individuos son “vagos” por naturaleza, que deben ser empujados para trabajar y asumir responsabilidades, en cuyo caso, mis reglas de juego girarán en función a ello  al igual que el sistema de control que diseñaré. Por otro lado, decidiría seleccionar el personal de supervisión que vea a los empleados de la misma manera que las veo yo.
Ahora bien, uno podría creer que a las personas les gusta trabajar, que necesitan de desafíos, confianza y apoyo para realizar una tarea y obtener resultados, en consecuencia, todo mi diseño organizacional y los factores de motivación girarían en torno a ello.

Asumir una u otra creencia generará condiciones favorables o desfavorables para motivar adecuadamente a su gente.

No crea que es el dinero lo que define a una persona motivada. Las personas creen en proyectos, en su desarrollo profesional, en la auto trascendencia. Pensemos que el salario es un pago y como tal todos nosotros le debemos a la empresa nuestra “contraprestación”, por salario trabajamos, pero por el proyecto, el desafío y los valores, nos comprometemos, creamos, nos esforzamos.

Teniendo en cuenta lo dicho, lo que restaría no son cosas menores, pero las listaremos:

Realizar una evaluación de la misión – visión y valores.
Realizar una evaluación de la estrategia de la empresa.
Realizar una encuesta de clima interno.
Buscar el perfil motivacional de cada empleado.
Ensamblar una estrategia integral para mejorarla en base a la comunicación, el liderazgo, las metas y el sistema de recompensas.
Buscar inconsistencias en el sistema de gestión del personal como por ejemplo (trabajo en equipo y meritocracia individual y sectorial).
Buscar inconsistencias en las relaciones de poder (jefe - subordinado).


La tragedia en la vida no consiste en no alcanzar tus metas. La tragedia en la vida es no tener metas que alcanzar.
Benjamin E. Mays

Con estas medidas de seguro la motivación del personal tendrá elevadas chances de mejorar, pero no olvide algo, “sus creencias”, es posible que usted necesite apoyo con coaching,..no es por nada, solo por si se le ocurre luego de un tiempo, cambiar todo o desandar el camino…. Es que nosotros funcionamos así, …vivimos en un tiempo en que se nos hace difícil esperar…si hasta a la computadora le decimos “lenta” cuando tarda unos “segundos de más” en conectarse a la web…



Las cosas no cambian; cambiamos nosotros
Henry D. Thoreau


Casi lo olvido, cada tanto una “caricia” no viene mal, si si, una caricia, los psicólogos llaman a esto el “reconocer” el esfuerzo y la dedicación del otro. No está demás decirle a la gente gracias, o “que buen trabajo has hecho”, pero ¡CUIDADO!, hay que manejar el adecuado equilibrio vida & trabajo, recuerde que la cantidad no es calidad y que las personas tienen familia, no sea cosa que por trabajar y ser reconocido, las personas le resten horas a la familia y al descanso, eso en el mediano plazo más que sumar restará de la mano del estrés y las enfermedades laborales…

La causa de la mayoría de los problemas de relaciones humanas está en la falta de reconocimiento mutuo.
Doménico Cieri Estrada



martes, 6 de noviembre de 2012

¿Si Michael Porter viniera a la Argentina, compraría en La Salada?



Usted se estará preguntando en este momento, que tiene que ver  el profesor de la Harvard Business School, autoridad reconocida a nivel mundial sobre estrategia empresarial y desarrollo económico de naciones con “La Salada”, el complejo ferial y comercial que se halla en el conurbano Bonaerense a la vera del Riachuelo en el partido de Lomas de Zamora. Aunque parezca que nada, existe una conexión importante, la cual pasaré a describir.


La historia de la Salada, proviene de principios del siglo pasado. Esta fue famosa por sus aguas, próximas a un riachuelo todavía no contaminado. Antes de ser un balneario recreativo era ocasionalmente visitado por personas que creían que bañarse en ella tenía poder curativo gracias al alto grado de salinidad aunque en el año 61 el balneario fue clausurado por el ministerio de salud, debido al elevado nivel de “contaminación microbiana” hallado.
Luego de un buen número de años, el espacio fue ocupado por grupos de personas, muchos de origen boliviano, quienes comenzaron a montar de manera rudimentaria, puestos de ventas de productos propios e importados. Al crecer la actividad, se organizaron formando una sociedad anónima que luego se dividió, dando lugar a una cooperativa.
Este complejo caracterizado a la fecha por informal, y por sus desvíos legales, suele hoy albergar a trabajadores de distintos países entre los cuales se encuentran bolivianos, paraguayos, peruanos, senegaleses, y posiblemente la lista se extienda. Un informe de la Unión Europea estima que los compradores que asisten por cada día de apertura son más de 20.000, y que la misma contiene a más de 6.000 familias, que cada puesto genera aproximadamente una ganancia de 160 dólares al día, y que moviliza unos 9 millones de dólares por semana. La salada, totalmente integrada a la web (facebook, Twitter, blog, youtube), abastece a más de 200 ferias del interior y a países limítrofes, de acuerdo al informe presentado por Julián d´Angiolillo, Marcelo Dimentstein y colaboradores denominado: “Feria La Salada: una centralidad periférica intermitente en el Gran Buenos Aires”
En dicho documento, se expone la particular visión de lo que se podría denominar “documento de ingreso”.

“No importa la nacionalidad ni la autenticidad de los productos que se venden en él, (…) Los inmigrantes indocumentados y los nativos son bienvenidos en tanto tengan el dinero necesario para una transacción. Esa multitud, individualizada por el comercio, personalizada por las marcas, vuelta anónima, a su vez, por el dinero, se encuentra lejos de constituir, por cierto, un foco de resistencia anticapitalista, si bien desafía el concepto de propiedad, como los dueños de las grandes marcas falsificadas en talleres ilegales, y sus representantes políticos internacionales, no dejan de denunciar (Fernández Vega, 2008).”

La salada surge como consecuencia de un proceso de reestructuración económica que iba dejando fuerza laboral en el camino, y que paralelamente la alimentaba a través de políticas monetarias que favorecían la importación de productos de bajo costo. Este proceso se dio en la década de los 90, período de crecimiento lento pero firme, y en los años 2000 y 2001 en donde el desempleo y la marginalidad le aportaron la mano de obra adicional.
Hasta aquí parecería ser difícil que Michael Porter pudiera comprar algún producto en la feria, sobre todo si tenemos en cuenta el nivel de informalidad y las cuestiones vinculadas a los aspectos legales que suelen denunciarse tales como: contrabando, productos pirata, evasión fiscal y trabajo informal, pero existe una conexión entre las ideas de Porter y la Salada.
Esta última termina siendo un “espacio público auto organizado” surgido de las necesidades insatisfechas de las poblaciones de menores recursos que se unieron en una actividad comercial para generarse fuentes de recursos.

En un mundo donde el capitalismo se ha quedado sin rival, Porter dice que  “lo que es bueno para los negocios es bueno para la sociedad”, señalando que tanto la filantropía como la responsabilidad social empresaria no alcanzan, son insuficientes para convertirse en una oportunidad transformadora.

Son los negocios los que crean riqueza y prosperidad y son los que pueden resolver los grandes problemas sociales a través de lo que él llama “crear valor compartido”. Se trata de integrar los intereses de los negocios y la sociedad para hacer productos que sirvan a clientes  con “necesidades potencialmente diferentes”, lo que nos llevaría a cambiar la forma de operarlos.

Porter menciona tres factores. Dice que las carencias sociales en una comunidad crean costo económico, y que éstos son clientes “desestimados” a los que hay que servir, lo cual amplifica la oportunidad de expandir el negocio. Luego cita al impacto ambiental, quien afecta la productividad de la empresa por dejar huellas ambientales  y efectos nocivos en los ecosistemas. Por último, habla de las necesidades sociales, las cuales no representan al consumidor convencional, y que de allí surgirán los “productos del futuro”.

Estoy convencido que “La salada” es un espacio económico – comercial, creado por necesidades insatisfechas que las empresas no han sabido aprovechar. Posiblemente un ejemplo que Porter podría utilizar cuando mencione su teoría si viene a la Argentina.  Por supuesto, existe el condimento ilegal, el cual no puede negarse, pero esto demuestra que los consumidores, cualquiera sea su status social, tienen necesidades insatisfechas, y que si el mercado convencional no se ocupa readaptando su oferta que no tan solo tiene que ver con el producto – servicio, sino con las formas de pago, el sistema de distribución, es decir, la cadena de valor, “otro lo hará”, y la prueba es la Salada, un mercado de millones de dólares que se inventó a sí mismo como consecuencia de la miopía, inflexibilidad y falta de cintura de aquellos que no creen que los negocios pueden adaptarse para ser rentables y resolver los problemas sociales. La Salada en definitiva es “la integración de un negocio a un sector que originalmente era marginado” y que hoy parece tener más recursos y beneficios que buena parte de la clase media local.

Lic. Claudio M. Pizzi
Director
www.dorbaires.com






viernes, 19 de octubre de 2012

¿Existen las Pymes denominadas Organizaciones Pulpos?


Los expertos dicen que estos moluscos habitan en las grietas y en los fondos rocosos,y que algunos ejemplares como el vulgaris pesan hasta 10 kilos y miden entre 50 cm’s y un metro.
Algunas empresas locales y emprendimientos tienen ciertas características parecidas a los pulpos, y a veces parecen moverse dentro de su contexto como estos lo hacen.

Los expertos dicen que tiene tres corazones, y esta es una de las formas en que algunas pequeñas empresas parecen mantenerse a flote. Es poniendo el corazón y el corazón de los restantes integrantes del equipo, como superan los embates del contexto en materia de impuestos, liquidez y competencia. Estas empresas trabajan duro y en muchos de los casos dejan la piel tal como lo hacen las hembras cuando cuidan sus huevos. Estas, no las abandonan durante casi toda su incubación y permanecen sin alimentarse hasta el punto de morir cuando acaba el período de reproducción. No es algo muy distinto a los pioneros que dejan el alma y hasta la vida para armar la sucesión para las futuras generaciones. A veces esto se transforma en un trabajo de 24 horas al día, producto entre otras cosas de la poca o casi nula apertura a la delegación y descentralización de actividades y toma de decisiones. Si bien la gesta es heroica y de por si elogiable, el modelo mental existente detrás de dicha postura, nos está indicando que existen y existirán barreras que atentarán contra el crecimiento sustentable de no ser modificado.

Estas empresas generan la idea y pasan por las distintas etapas, introducción crecimiento, madurez, y lamentablemente en buena parte de los casos, por la de declinación. Cada una de estas se va logrando con un sacrificio de recursos extremadamente elevado, entre los cuales se encuentra la salud propiamente dicha.

Los consultores externos y diseñadores organizacionales solemos ver este esfuerzo desmedido caracterizado muchas veces por una desconfianza desmesurada en la gente que conforma el plantel operativo y hasta pseudo - jerárquico. Las creencias, el tipo de formación y ciertas experiencias negativas del pasado en materia de personal, pueden contribuir a estas sensaciones que terminan en un axioma. “Debo controlarlo todo y en forma personal”.

Los pulpos cambian de color rápidamente para confundirse en el fondo o cuando es molestado. Para evadir a sus enemigos, lanza su tinta huyendo a través del impulso de un chorro de agua, al igual que las empresas cuando deciden camuflar su proyecto por temor a crecer en forma desmedida y a la imposibilidad de mantener el control. El temor al futuro y a la explosión que genera el paso de la etapa de introducción al crecimiento, es el motivo por el cual algunos emprendedores ponen el pie en el freno cuando deciden no profesionalizar las áreas de gestión o no contratar publicidad para que la firma se conozca. Esta estrategia del chorro de tinta confunde mas al personal interno de la organización a la que se le pide constantemente motivación y cumplimiento de objetivos, que a sus competidores.

Los pulpos son seres inteligentes, tienen una gran memoria y también poseen capacidad de aprendizaje, esto puede observarse en los distintos tipos de evaluaciones realizadas en donde aprenden a reconocer la geografía a través de relieves diferentes, o acceder a laberintos y encontrar la ruta más corta hacia la salida, e incluso a abrir compartimentos para recoger alimento.

No cabe duda que las “empresas pulpos”, son guiadas por personas inteligentes y memoriosas que utilizan cualidades e intuición para guiarse por el camino hacia la subsistencia en materia comercial, es por ello que sobreviven y generan recursos en este amplio mar económico que es el mercado local e incluso en el mismísimo océano que es el mercado global. Como viven en el fondo, tienen la capacidad de adaptarse a las circunstancias y pueden evolucionar.


Los expertos también dicen que los pulpos son completamente sordos, o por lo menos, esto es lo que se sabe hasta ahora.
Quizás este sea un defecto destacable al igual que algunas de las pymes de nuestro entorno. Este problema no inhibe a las empresas en la búsqueda de un camino en donde puedan desarrollar sus actividades comerciales y productivas ganando dinero, pero no les permite ampliar su marco de referencia. La inteligencia que se genera proviene de la misma vertiente y produce similares resultados. La sordera no genera conocimiento disruptivo y es justamente este motivo el que no les permite salir a superficie.

La apertura mental y la escucha activa son dos valores importantes de dicho conocimiento, ese que nos permite aprender a aprender y aprovechar las capacidades de los otros en beneficio de sus organizaciones y de sí mismos. Es el que nos permite la construcción de un conocimiento amplio, no restringido a las capacidades de un grupo selecto y de confianza o a las experiencias de un pasado que no volverá a repetirse en igualdad de condiciones.
Las empresas pulpos tienen futuro, y lo más importante, dependen de su decisión de aceptar que hay una gran diferencia entre adaptarse y liderar, y que para esto último, necesitaremos de todos nuestros sentidos, incluido la actitud para oír y la aptitud para generar el cambio.

lunes, 8 de octubre de 2012

EL VOTO, LAS ELECCIONES Y LOS MITOS DE LA POLÍTICA


Como ciudadanos, tenemos una obligación que cumplir antes que dejemos esta hermosa tierra para convertirnos en materia inanimada o espíritus. Tenemos que aprender a votar.
La tarea parece sencilla si la reducimos a poner una boleta de algún candidato en un sobre e introducirla en la urna.

La diferencia entre habitantes y ciudadanos tiene que ver con los derechos y las obligaciones. Estas últimas no son pocas y entre las que destacan se encuentran el respeto por la constitución y el prójimo, el pago de impuestos, el respeto por las leyes y la acción de votar con responsabilidad.

No son pocos los que ensayan explicaciones sobre lo que nos pasa como país explorando desde la prehistoria y buceando en las distintas ciencias sociales. Es importante que aclare que las reflexiones implícitas en esta nota, aplican a las generales de la ley sin distinción de ideologías o partidos políticos, y que surgen de los errores que he cometido como ciudadano, por ello me permito pensar de manera “práctica” sobre algunas frases típicas de la jerga.

1.      “El pueblo nunca se equivoca”. Me pregunto si el pueblo Alemán no se equivocó al seguir a Hitler. Si somos humanos y cometemos errores, ¿que nos hace suponer que en conjunto somos perfectos?

2.      “Lo voté y me defraudó, parecía otra cosa”. ¿No será que invertimos poco y nada en estudiar a los candidatos?, ¿cuántos de nosotros, y me incluyo, hemos revisado los antecedentes legales, patrimoniales, económicos y financieros de los candidatos?, ¿solemos revisar cuales han sido sus méritos profesionales y sus trayectorias para ser votados?, ¿Por qué lo hacemos con un cliente o un proveedor y no con aquellos que van a dirigir nuestros destinos?

3.      “No tengo tiempo de estudiar los antecedentes de los políticos”. ¿No debería ser nuestra obligación como ciudadanos?, ¿si les vamos a otorgar el poder para que tomen decisiones por nosotros por el término de cuatro años, y el peso de esas decisiones van desde  cambiarle el nombre a una calle hasta entrar en guerra con otro país, no es razonable invertir el tiempo que sea necesario?, no votamos todos los días.


4.      “No hay opciones, hay que votar el mal menor”. La peor mentira que nos podemos creer. En toda elección hay alternativas, el problema está en la capacidad de difusión de aquellos que no tienen recursos. Nosotros tenemos la obligación de explorar las variantes porque somos “ciudadanos”, no habitantes. ¿Por qué cuando decidimos tomar personal para una empresa, estudiamos todos los currículos y pedimos referencias, y tomamos meses para decidir, y no lo hacemos para elegir a un presidente, intendente o gobernador?, ¿acaso un empleado tiene más poder de daño que un político en funciones?, si la oferta no es tan abundante es porque no nos hemos involucrado lo suficiente para mejorarla.

5.      “Esta gente solo se hace presente cuando vienen a buscar los votos”. Eso se explica porque no aprendimos a ejercer nuestro derecho a controlar. Cuando vinieron por los votos se los dimos a cambio de una promesa. Cuando alguien promete algo no está demás preguntarle “como lo hará” y si eso que hará será beneficioso para toda la comunidad.

6.      “Sé que las cosas andan mal pero lo voto porque a mí me va bien”. Si votamos de esa manera nos transformamos en habitantes, no en ciudadanos. Si cambia el escenario no tendremos derecho a reclamo alguno. ¿Dónde quedaron las demás responsabilidades?, el bien común debe estar por encima de nuestras miserias circunstanciales.

7.      “No lo voto porque no va a ganar”. Correcto, si pensamos de esa manera, convertimos esa creencia en una realidad, no va a ganar porque hemos decidido eso. Es un error no apostar a nuestras ideas, convicciones y principios. De esta manera despreciamos un buen potencial candidato o programa de gobierno y además, dejamos que el poder se concentre en pocas manos.

8.      “Lo primordial es la economía”. Es lógico, a todos nos gusta ganar y gastar dinero, pero no es lo único. Si las instituciones andan mal, la economía tarde o temprano seguirá el mismo camino, o serán pocos aquellos a los que les irá bien en detrimento del conjunto. Un país normal y racional está representado por un conjunto de variables que se vinculan estrechamente unas a otras. A la hora de votar, es importante estudiar por lo menos las más representativas (justicia – educación - cultura – libertad – oportunidades – eficiencia – calidad institucional y democrática – proyectos de largo plazo – responsabilidad en el manejo de los fondos públicos, podemos seguir…).

9.      “Los pueblos tiene los gobiernos que se merecen”. Parece mucho, creo que nosotros tenemos lo que queremos con la educación que tenemos, no lo que merecemos. Cuando decidimos votar sin saber a quién, elegimos la incertidumbre, cuando no nos involucramos, elegimos el “piloto automático”. Sin embargo, las personas de bien, el grueso de las sociedades, merecen lo mejor, el problema de cometer errores en el sistema democrático es no poder corregirlos con rapidez. Un mal gobernante puede cometer un error grave en minutos, un ciudadano puede corregir su error votando o denunciando, lo que tarda años.

10.  “Como no me representa ninguno, voto en blanco o no voto”. Estoy seguro que hay ocasiones en que nosotros mismos no nos elegiríamos si fuésemos candidatos aunque fuéramos la única opción. Somos humanos, somos imperfectos, así como no existe el marido o la mujer perfecta, tampoco existe el político perfecto. No es correcto votar en blanco o no votar porque la anarquía jamás se podrá establecer como un sistema de gobierno. De seguro podremos encontrar coincidencias y disidencias en un candidato, lo importante es involucrarse porque si no votamos no tenemos el derecho a controlar. Si votamos a “nadie”, ¿a quién le exigiremos que cumpla con sus responsabilidades?

11.  “Votar ideologías en vez de proyectos”. Muchas veces nos sentimos “tentados” a seguir a los muertos como si ellos pudieran gobernar, otras veces nos creemos el “verso” de las ideologías vacías de contenido. Me refiero a esas incongruencias como los que predican la austeridad y viven en la opulencia, o cambian los ideales de acuerdo a su conveniencia o la situación de turno. Es tan difícil hoy en día saber donde están las izquierdas, derechas y centros, que cualquiera de nosotros podría caer en el error de sesgarse o cerrar su mente y despreciar una idea brillante porque no es de tal o cual origen, ¿Por qué no evaluamos “proyectos” en vez de palabras vacías?, si lo hiciéramos, obligaríamos a los candidatos a desarrollar “plataformas programáticas, incluso hasta con fechas de iniciación y culminación de obras”. No es más fácil para nosotros y difícil para ellos preguntarle, cuáles son sus proyectos en materia de…, con que piensa financiarlos, cuales son los plazos de cumplimiento y quien estará a cargo?

Revisar los propios errores significa entender porque nos va como nos va, y o me refiero solamente a esta parte del globo.
Somos sujetos, por supuesto es difícil ser imparciales y despojarnos de la simpatía por las personas, o por el carisma, pero no por eso debemos convertirnos en “estúpidos”. El voto es una de las pocas herramientas que tenemos los ciudadanos para hacer valer nuestros derechos. Durante décadas hemos creído que la cantidad era igual a la calidad, que una buena jornada democrática estaba establecida por el número de votantes  que asistieron a las elecciones.
Aquí no se trata de imponer el voto calificado, sino de calificar nuestro voto. Se trata de “pensar, estudiar e involucrarse”, se trata de exigir un plan de trabajo, un programa, en definitiva, el que y el cómo.   
Todavía hay una parte de la clase dirigente que se escuda detrás de los líderes del pasado y las  ideologías inconsistentes. Si existen, es porque parte de nuestras sociedades todavía piensan casi con exclusividad en términos emocionales. Las sociedades fanáticas eximen de responsabilidades a sus representantes. El fanático está dispuesto a justificarlo todo. Esto no es posible si queremos vivir en la racionalidad. Somos nosotros los que “elegimos”, somos absolutamente responsables de nuestros actos y debemos aprender a cuidar nuestro poder porque solemos entregarlo con mucha facilidad sin pedir que nos rindan cuentas.

Lic. Claudio M. Pizzi

jueves, 27 de septiembre de 2012

UNA CRISIS DE PRODUCTIVIDAD AFECTA A LAS EMPRESAS


De seguro habrá escuchado hablar sobre productividad. Es una palabra muy utilizada en el ámbito empresarial y también en el político, aunque a la hora de su definición, no son muchos los que realmente entienden de qué se trata.

Algunos técnicos la definen como “la causa” por el cual las empresas e incluso los países caen. Existe un gran debate en España sobre si los trabajadores son productivos o no, luego de la explosión de la crisis. En Argentina, la palabra fue desplazada del escenario por cuestiones coyunturales de la economía como la inflación y la falta de inversiones, pero esto no significa que debemos restarle la importancia que merece.

La productividad es un “resultado”, es una relación que vincula a un sistema productivo con los recursos que se utilizan. Es un indicador de eficiencia que relaciona lo que “entra” con lo que “sale” de un sistema o proceso cualquiera.
La fórmula convencional es la siguiente: HH + HM +RU = 1 UP en donde la suma de las horas hombre, mas las horas máquina mas los recursos utilizados nos dan una unidad de producción. Cuanto menos recursos se utilicen en la obtención de la UP, tanto más productivo se es. Como dijimos, el término no tan solo aplica a la producción de bienes y servicios, sino también por ejemplo, a la comercialización y a la administración de una empresa.
Un vendedor aplicando este criterio, será más productivo que otro si genera más notas de pedidos en menos tiempo y gastando menos dinero en viáticos y refrigerio.

Antiguamente eran solo dos los factores que se utilizaban para medirla (capital y trabajo). Hoy se contemplan algunas variables adicionales como la calidad y la responsabilidad social en lo que respecta al medio ambiente y al hombre.

Algunas empresas suelen medir solamente los resultados tangibles y aritméticos. Por ejemplo, si un comercio tiene tres personas que atienden al público y trabajan 8 horas cada una (3 X 8 = 24), la teoría dice que si dos de los tres trabajara  12 horas cada uno (2 x 12 = 24) , se evitaría de contratar la tercera, y esto ahorraría en costos laborales.

La medición aritmética atenta contra la calidad del producto – servicio final porque el ritmo y la sobrecarga de trabajo provocan estrés, y está probado que las enfermedades laborales puede afectar entre un 20% y un 50%  los rendimientos.
En el ejemplo que dimos, las personas sobre exigidas tienden a equivocarse, a ausentarse, a relacionarse mal con los clientes externos y con sus pares y jefes, lo que afecta a la productividad. En la industria, uno podría medir el nivel de scrap o desperdicio, pero no es sencillo hacerlo cuando se trata de servicios como el administrativo o el comercial.
Cantidad no es calidad. Si hablamos del recurso tiempo, debemos decir que una persona con adecuado balance vida – trabajo, y altamente motivado (descubriendo mejores métodos de organizar su trabajo, aportando ideas rentables e innovadoras), puede dar más en 8 horas que otro inmerso en un mal clima laboral permaneciendo 12 en su puesto.
Por último debemos marcar que los recursos, incluido el ser humano, son agotables. La responsabilidad social empresaria es vital por cuanto una empresa puede ser muy eficiente ganando dinero pero muy ineficiente al generar graves problemas en lo que respecta a la “conservación de recursos naturales” y la contaminación.

La productividad es un tema en extremo importante y no puede dejar de considerarse a la hora de medir los resultados de una empresa, persona o país, pero debemos tener en cuenta toda la definición que como vimos, es mucho más que hacer una simple cuenta para calcularla.

Lic. Claudio M. Pizzi

¿Cómo serán las empresas en el año 2032?

Es posible que ante esta pregunta usted imagine una respuesta basada en la tecnología, y piense en escritorios funcionales sin papel, con computadoras de mano conectadas sin cables, manejadas por voz, y salas de video conferencias instaladas en espacios comunes para empalmar con cualquier parte del mundo, e incluso piense en  robots interactuando con los empleados, desarrollando ciertas actividades de rutina o hasta hologramas de señoritas simpáticas de buena figura apareciendo en algún medio audiovisual alternativo, y reemplazando a los  hoy clásicos programas de venta telefónica del tipo…”si usted desea comprar tal artículo marque el 1, sino…..”

De seguro estará en lo cierto y habrá más, pero los cambios no estarán basados solamente  en la informática, la robótica y las comunicaciones. Las organizaciones deberán cambiar su configuración estructural y porque no,  sus “fines existenciales”.

Estudios de consultoras prestigiosas como Price Waterhouse se han manifestado sobre el tema, diciendo que el mundo empresarial se dividirá en tres colores. El azul representará al corporativismo, el cual reunirá a los empleados más competitivos del mercado, el naranja, será el más flexible e innovador, y el verde, se enfocará en la transparencia y la responsabilidad social empresaria.
En la actualidad, en Estados Unidos, las organizaciones se hallan divididas en tres sectores, las gubernamentales, las ONG’s y las empresas con fines de lucro. Hay un cuarto tipo que ha emergido y se instaló para quedarse, son las llamadas B-Corps, las cuales combinan fines de rentabilidad con aporte social.
Ya existen más de 500 empresas en todo el mundo. En la Argentina y América latina también tienen presencia.
Estas compañías no tan solo buscan el lucro, sino también soluciones a problemas sociales y medio ambientales. Las mismas obtienen una certificación tal como podría ser las Normas ISO.
No cabe duda que la “sustentabilidad” será una cuestión prioritaria en el futuro. Las organizaciones no tan solo tendrán el desafío de generar rentabilidad financiera y económica para sostener su actividad y brindar un desarrollo profesional a sus empleados, también deberán bregar por la rentabilidad social, la cual será una de las características a tener en cuenta por los consumidores a la hora de optar por un producto – servicio u otro.
Para aquellos jóvenes que comienzan la carrera de la vida, investigando sus gustos y vocaciones laborales, también representará un desafió porque desde hoy mismo, deberán sortear el interrogante sobre a qué tipo de organizaciones enviar sus currículos, en definitiva, tendrán que iniciar el proceso de toma de decisiones sobre el tipo de mundo y empresa al cual querrán pertenecer. La tarea no parece sencilla, pero debemos ponernos en marcha porque el tiempo, pasa más rápido de lo que uno se imagina.

Lic. Claudio M. Pizzi