Un espacio para reflexionar e informarse sobre todo lo que ocurre en las organizaciones y su entorno
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jueves, 6 de diciembre de 2012
martes, 4 de diciembre de 2012
Como motivar a las personas que trabajan.
Motivar parece ser una tarea difícil
porque depende de algunos factores que no tienen que ver con los recursos
económicos.
El problema central de la motivación
se encuentra en nuestro interior,..si si, en nuestro interior.
Son nuestras propias creencias lo que
nos impide pensar en el otro como un par, con independencia del rol que deba
cumplir en la organización.
Si uno pudiera pensar en el “otro”
como lo hace para sí mismo, encontraría un lugar común para hacerse algunas
preguntas.
¿Qué me motivaría a mí de tener que
optar por un trabajo u otro?, ¿Cómo quisiera ser tratado en la empresa?, ¿Qué principios
y valores me gustaría compartir con mis compañeros?
Este es un ejercicio de auto
reflexión, es posible que si logramos entender “en qué condiciones trabaje ese
otro”, no importa si es empleado, operario, gerente, etc., podamos establecer
unas simples reglas de convivencia que mejoren el clima interno y elimine los
factores desagradables del trabajo.
Pero con esto no basta….
¿Porque he dicho que las creencias
suelen ser uno de los principales motivos?, es que yo puedo “decidir” creer que
los individuos son “vagos” por naturaleza, que deben ser empujados para
trabajar y asumir responsabilidades, en cuyo caso, mis reglas de juego girarán
en función a ello al igual que el
sistema de control que diseñaré. Por otro lado, decidiría seleccionar el
personal de supervisión que vea a los empleados de la misma manera que las veo
yo.
Ahora bien, uno podría creer que a
las personas les gusta trabajar, que necesitan de desafíos, confianza y apoyo
para realizar una tarea y obtener resultados, en consecuencia, todo mi diseño
organizacional y los factores de motivación girarían en torno a ello.
Asumir una u otra creencia generará
condiciones favorables o desfavorables para motivar adecuadamente a su gente.
No crea que es el dinero lo que
define a una persona motivada. Las personas creen en proyectos, en su
desarrollo profesional, en la auto trascendencia. Pensemos que el salario es un
pago y como tal todos nosotros le debemos a la empresa nuestra “contraprestación”,
por salario trabajamos, pero por el proyecto, el desafío y los valores, nos
comprometemos, creamos, nos esforzamos.
Teniendo en cuenta lo dicho, lo que
restaría no son cosas menores, pero las listaremos:
Realizar una evaluación de la misión –
visión y valores.
Realizar una evaluación de la
estrategia de la empresa.
Realizar una encuesta de clima
interno.
Buscar el perfil motivacional de cada
empleado.
Ensamblar una estrategia integral
para mejorarla en base a la comunicación, el liderazgo, las metas y el sistema
de recompensas.
Buscar inconsistencias en el sistema
de gestión del personal como por ejemplo (trabajo en equipo y meritocracia
individual y sectorial).
Buscar inconsistencias en las relaciones de poder (jefe - subordinado).
La tragedia en la vida no consiste en no alcanzar
tus metas. La tragedia en la vida es no tener metas que alcanzar.
Benjamin E. Mays
Con estas medidas de seguro la
motivación del personal tendrá elevadas chances de mejorar, pero no olvide
algo, “sus creencias”, es posible que usted necesite apoyo con coaching,..no es
por nada, solo por si se le ocurre luego de un tiempo, cambiar todo o desandar
el camino…. Es que nosotros funcionamos así, …vivimos en un tiempo en que se
nos hace difícil esperar…si hasta a la computadora le decimos “lenta” cuando
tarda unos “segundos de más” en conectarse a la web…
Las cosas no cambian; cambiamos nosotros
Henry D. Thoreau
Casi lo olvido, cada tanto una “caricia”
no viene mal, si si, una caricia, los psicólogos llaman a esto el “reconocer”
el esfuerzo y la dedicación del otro. No está demás decirle a la gente gracias,
o “que buen trabajo has hecho”, pero ¡CUIDADO!, hay que manejar el adecuado
equilibrio vida & trabajo, recuerde que la cantidad no es calidad y que las
personas tienen familia, no sea cosa que por trabajar y ser reconocido, las
personas le resten horas a la familia y al descanso, eso en el mediano plazo más
que sumar restará de la mano del estrés y las enfermedades laborales…
La causa de la mayoría de los problemas de
relaciones humanas está en la falta de reconocimiento mutuo.
Doménico Cieri Estrada
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Motivación del personal
martes, 6 de noviembre de 2012
¿Si Michael Porter viniera a la Argentina, compraría en La Salada?
Usted se estará
preguntando en este momento, que tiene que ver el profesor de la Harvard
Business School, autoridad reconocida a nivel mundial sobre estrategia
empresarial y desarrollo económico de naciones con “La Salada”, el complejo
ferial y comercial que se halla en el conurbano Bonaerense a la vera del
Riachuelo en el partido de Lomas de Zamora. Aunque parezca que nada, existe una
conexión importante, la cual pasaré a describir.
La historia de la
Salada, proviene de principios del siglo pasado. Esta fue famosa por sus aguas,
próximas a un riachuelo todavía no contaminado. Antes de ser un balneario
recreativo era ocasionalmente visitado por personas que creían que bañarse en
ella tenía poder curativo gracias al alto grado de salinidad aunque en el año
61 el balneario fue clausurado por el ministerio de salud, debido al elevado
nivel de “contaminación microbiana” hallado.
Luego de un buen número
de años, el espacio fue ocupado por grupos de personas, muchos de origen
boliviano, quienes comenzaron a montar de manera rudimentaria, puestos de
ventas de productos propios e importados. Al crecer la actividad, se
organizaron formando una sociedad anónima que luego se dividió, dando lugar a
una cooperativa.
Este complejo
caracterizado a la fecha por informal, y por sus desvíos legales, suele hoy
albergar a trabajadores de distintos países entre los cuales se encuentran
bolivianos, paraguayos, peruanos, senegaleses, y posiblemente la lista se
extienda. Un informe de la Unión Europea estima que los compradores que asisten
por cada día de apertura son más de 20.000, y que la misma contiene a más de
6.000 familias, que cada puesto genera aproximadamente una ganancia de 160
dólares al día, y que moviliza unos 9 millones de dólares por semana. La
salada, totalmente integrada a la web (facebook, Twitter, blog, youtube),
abastece a más de 200 ferias del interior y a países limítrofes, de acuerdo al
informe presentado por Julián d´Angiolillo, Marcelo Dimentstein y colaboradores
denominado: “Feria La Salada: una centralidad periférica intermitente en el
Gran Buenos Aires”
En dicho documento, se
expone la particular visión de lo que se podría denominar “documento de
ingreso”.
“No importa la nacionalidad ni la autenticidad de los productos
que se venden en él, (…) Los inmigrantes indocumentados y los nativos son
bienvenidos en tanto tengan el dinero necesario para una transacción. Esa
multitud, individualizada por el comercio, personalizada por las marcas, vuelta
anónima, a su vez, por el dinero, se encuentra lejos de constituir, por cierto,
un foco de resistencia anticapitalista, si bien desafía el concepto de
propiedad, como los dueños de las grandes marcas falsificadas en talleres
ilegales, y sus representantes políticos internacionales, no dejan de denunciar
(Fernández Vega, 2008).”
La salada surge como
consecuencia de un proceso de reestructuración económica que iba dejando fuerza
laboral en el camino, y que paralelamente la alimentaba a través de políticas
monetarias que favorecían la importación de productos de bajo costo. Este proceso
se dio en la década de los 90, período de crecimiento lento pero firme, y en
los años 2000 y 2001 en donde el desempleo y la marginalidad le aportaron la
mano de obra adicional.
Hasta aquí parecería ser difícil que Michael Porter pudiera
comprar algún producto en la feria, sobre todo si tenemos en cuenta el nivel de
informalidad y las cuestiones vinculadas a los aspectos legales que suelen
denunciarse tales como: contrabando, productos pirata, evasión fiscal y trabajo
informal, pero existe una conexión entre las ideas de Porter y la Salada.
Esta última termina siendo un “espacio público auto organizado”
surgido de las necesidades insatisfechas de las poblaciones de menores recursos
que se unieron en una actividad comercial para generarse fuentes de recursos.
En un mundo donde el capitalismo
se ha quedado sin rival, Porter dice que “lo
que es bueno para los negocios es bueno para la sociedad”, señalando que tanto
la filantropía como la responsabilidad social
empresaria no alcanzan, son insuficientes para convertirse en una oportunidad
transformadora.
Son los negocios los que crean
riqueza y prosperidad y son los que pueden resolver los grandes problemas
sociales a través de lo que él llama “crear valor compartido”. Se trata de
integrar los intereses de los negocios y la sociedad para hacer productos que
sirvan a clientes con “necesidades potencialmente diferentes”, lo que nos
llevaría a cambiar la forma de operarlos.
Porter menciona tres factores.
Dice que las carencias sociales en una comunidad crean costo económico, y que
éstos son clientes “desestimados” a los que hay que servir, lo cual amplifica
la oportunidad de expandir el negocio. Luego cita al impacto ambiental, quien
afecta la productividad de la empresa por dejar huellas ambientales y
efectos nocivos en los ecosistemas. Por último, habla de las necesidades
sociales, las cuales no representan al consumidor convencional, y que de allí
surgirán los “productos del futuro”.
Estoy convencido que “La salada”
es un espacio económico – comercial, creado por necesidades insatisfechas que
las empresas no han sabido aprovechar. Posiblemente un ejemplo que Porter
podría utilizar cuando mencione su teoría si viene a la Argentina. Por
supuesto, existe el condimento ilegal, el cual no puede negarse, pero esto
demuestra que los consumidores, cualquiera sea su status social, tienen
necesidades insatisfechas, y que si el mercado convencional no se ocupa
readaptando su oferta que no tan solo tiene que ver con el producto – servicio,
sino con las formas de pago, el sistema de distribución, es decir, la cadena de
valor, “otro lo hará”, y la prueba es la Salada, un mercado de millones de
dólares que se inventó a sí mismo como consecuencia de la miopía,
inflexibilidad y falta de cintura de aquellos que no creen que los negocios
pueden adaptarse para ser rentables y resolver los problemas sociales. La
Salada en definitiva es “la integración de un negocio a un sector que
originalmente era marginado” y que hoy parece tener más recursos y beneficios
que buena parte de la clase media local.
Lic. Claudio M. Pizzi
Director
www.dorbaires.com
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Emprendedores & Pymes
viernes, 19 de octubre de 2012
¿Existen las Pymes denominadas Organizaciones Pulpos?
Los expertos dicen que estos moluscos habitan en las grietas y en los fondos rocosos,y que algunos ejemplares como el vulgaris pesan hasta 10 kilos y miden entre 50 cm’s y un metro.Algunas empresas locales y emprendimientos tienen ciertas características parecidas a los pulpos, y a veces parecen moverse dentro de su contexto como estos lo hacen.
Los expertos dicen que tiene tres corazones, y esta es una de las formas en que algunas pequeñas empresas parecen mantenerse a flote. Es poniendo el corazón y el corazón de los restantes integrantes del equipo, como superan los embates del contexto en materia de impuestos, liquidez y competencia. Estas empresas trabajan duro y en muchos de los casos dejan la piel tal como lo hacen las hembras cuando cuidan sus huevos. Estas, no las abandonan durante casi toda su incubación y permanecen sin alimentarse hasta el punto de morir cuando acaba el período de reproducción. No es algo muy distinto a los pioneros que dejan el alma y hasta la vida para armar la sucesión para las futuras generaciones. A veces esto se transforma en un trabajo de 24 horas al día, producto entre otras cosas de la poca o casi nula apertura a la delegación y descentralización de actividades y toma de decisiones. Si bien la gesta es heroica y de por si elogiable, el modelo mental existente detrás de dicha postura, nos está indicando que existen y existirán barreras que atentarán contra el crecimiento sustentable de no ser modificado.
Estas empresas generan la idea y pasan por las distintas etapas, introducción crecimiento, madurez, y lamentablemente en buena parte de los casos, por la de declinación. Cada una de estas se va logrando con un sacrificio de recursos extremadamente elevado, entre los cuales se encuentra la salud propiamente dicha.
Los consultores externos y diseñadores organizacionales solemos ver este esfuerzo desmedido caracterizado muchas veces por una desconfianza desmesurada en la gente que conforma el plantel operativo y hasta pseudo - jerárquico. Las creencias, el tipo de formación y ciertas experiencias negativas del pasado en materia de personal, pueden contribuir a estas sensaciones que terminan en un axioma. “Debo controlarlo todo y en forma personal”.
Los pulpos cambian de color rápidamente para confundirse en el fondo o cuando es molestado. Para evadir a sus enemigos, lanza su tinta huyendo a través del impulso de un chorro de agua, al igual que las empresas cuando deciden camuflar su proyecto por temor a crecer en forma desmedida y a la imposibilidad de mantener el control. El temor al futuro y a la explosión que genera el paso de la etapa de introducción al crecimiento, es el motivo por el cual algunos emprendedores ponen el pie en el freno cuando deciden no profesionalizar las áreas de gestión o no contratar publicidad para que la firma se conozca. Esta estrategia del chorro de tinta confunde mas al personal interno de la organización a la que se le pide constantemente motivación y cumplimiento de objetivos, que a sus competidores.
Los pulpos son seres inteligentes, tienen una gran memoria y también poseen capacidad de aprendizaje, esto puede observarse en los distintos tipos de evaluaciones realizadas en donde aprenden a reconocer la geografía a través de relieves diferentes, o acceder a laberintos y encontrar la ruta más corta hacia la salida, e incluso a abrir compartimentos para recoger alimento.
No cabe duda que las “empresas pulpos”, son guiadas por personas inteligentes y memoriosas que utilizan cualidades e intuición para guiarse por el camino hacia la subsistencia en materia comercial, es por ello que sobreviven y generan recursos en este amplio mar económico que es el mercado local e incluso en el mismísimo océano que es el mercado global. Como viven en el fondo, tienen la capacidad de adaptarse a las circunstancias y pueden evolucionar.
Los expertos también dicen que los pulpos son completamente sordos, o por lo menos, esto es lo que se sabe hasta ahora.
Quizás este sea un defecto destacable al igual que algunas de las pymes de nuestro entorno. Este problema no inhibe a las empresas en la búsqueda de un camino en donde puedan desarrollar sus actividades comerciales y productivas ganando dinero, pero no les permite ampliar su marco de referencia. La inteligencia que se genera proviene de la misma vertiente y produce similares resultados. La sordera no genera conocimiento disruptivo y es justamente este motivo el que no les permite salir a superficie.
Quizás este sea un defecto destacable al igual que algunas de las pymes de nuestro entorno. Este problema no inhibe a las empresas en la búsqueda de un camino en donde puedan desarrollar sus actividades comerciales y productivas ganando dinero, pero no les permite ampliar su marco de referencia. La inteligencia que se genera proviene de la misma vertiente y produce similares resultados. La sordera no genera conocimiento disruptivo y es justamente este motivo el que no les permite salir a superficie.
La apertura mental y la escucha activa son dos valores importantes de dicho conocimiento, ese que nos permite aprender a aprender y aprovechar las capacidades de los otros en beneficio de sus organizaciones y de sí mismos. Es el que nos permite la construcción de un conocimiento amplio, no restringido a las capacidades de un grupo selecto y de confianza o a las experiencias de un pasado que no volverá a repetirse en igualdad de condiciones.
Las empresas pulpos tienen futuro, y lo más importante, dependen de su decisión de aceptar que hay una gran diferencia entre adaptarse y liderar, y que para esto último, necesitaremos de todos nuestros sentidos, incluido la actitud para oír y la aptitud para generar el cambio.
Las empresas pulpos tienen futuro, y lo más importante, dependen de su decisión de aceptar que hay una gran diferencia entre adaptarse y liderar, y que para esto último, necesitaremos de todos nuestros sentidos, incluido la actitud para oír y la aptitud para generar el cambio.
lunes, 8 de octubre de 2012
EL VOTO, LAS ELECCIONES Y LOS MITOS DE LA POLÍTICA
Como
ciudadanos, tenemos una obligación que cumplir antes que dejemos esta hermosa
tierra para convertirnos en materia inanimada o espíritus. Tenemos que aprender
a votar.
La
tarea parece sencilla si la reducimos a poner una boleta de algún candidato en
un sobre e introducirla en la urna.
La
diferencia entre habitantes y ciudadanos tiene que ver con los derechos y las
obligaciones. Estas últimas no son pocas y entre las que destacan se encuentran
el respeto por la constitución y el prójimo, el pago de impuestos, el respeto
por las leyes y la acción de votar con responsabilidad.
No
son pocos los que ensayan explicaciones sobre lo que nos pasa como país explorando
desde la prehistoria y buceando en las distintas ciencias sociales. Es
importante que aclare que las reflexiones implícitas en esta nota, aplican a
las generales de la ley sin distinción de ideologías o partidos políticos, y
que surgen de los errores que he cometido como ciudadano, por ello me permito
pensar de manera “práctica” sobre algunas frases típicas de la jerga.
1.
“El pueblo nunca se equivoca”. Me pregunto si el pueblo Alemán no se equivocó al
seguir a Hitler. Si somos humanos y cometemos errores, ¿que nos hace suponer
que en conjunto somos perfectos?
2.
“Lo voté y me defraudó, parecía otra cosa”. ¿No será que invertimos poco y nada en estudiar a los
candidatos?, ¿cuántos de nosotros, y me incluyo, hemos revisado los
antecedentes legales, patrimoniales, económicos y financieros de los candidatos?,
¿solemos revisar cuales han sido sus méritos profesionales y sus trayectorias para
ser votados?, ¿Por qué lo hacemos con un cliente o un proveedor y no con
aquellos que van a dirigir nuestros destinos?
3.
“No tengo tiempo de estudiar los antecedentes de los
políticos”. ¿No debería ser nuestra
obligación como ciudadanos?, ¿si les vamos a otorgar el poder para que tomen
decisiones por nosotros por el término de cuatro años, y el peso de esas
decisiones van desde cambiarle el nombre
a una calle hasta entrar en guerra con otro país, no es razonable invertir el
tiempo que sea necesario?, no votamos todos los días.
4.
“No hay opciones, hay que votar el mal menor”. La peor mentira que nos podemos creer. En toda
elección hay alternativas, el problema está en la capacidad de difusión de
aquellos que no tienen recursos. Nosotros tenemos la obligación de explorar las
variantes porque somos “ciudadanos”, no habitantes. ¿Por qué cuando decidimos
tomar personal para una empresa, estudiamos todos los currículos y pedimos referencias,
y tomamos meses para decidir, y no lo hacemos para elegir a un presidente,
intendente o gobernador?, ¿acaso un empleado tiene más poder de daño que un
político en funciones?, si la oferta no es tan abundante es porque no nos hemos
involucrado lo suficiente para mejorarla.
5.
“Esta gente solo se hace presente cuando vienen a
buscar los votos”. Eso se explica
porque no aprendimos a ejercer nuestro derecho a controlar. Cuando vinieron por
los votos se los dimos a cambio de una promesa. Cuando alguien promete algo no
está demás preguntarle “como lo hará” y si eso que hará será beneficioso para
toda la comunidad.
6.
“Sé que las cosas andan mal pero lo voto porque a mí
me va bien”. Si votamos de esa manera
nos transformamos en habitantes, no en ciudadanos. Si cambia el escenario no
tendremos derecho a reclamo alguno. ¿Dónde quedaron las demás
responsabilidades?, el bien común debe estar por encima de nuestras miserias
circunstanciales.
7.
“No lo voto porque no va a ganar”. Correcto, si pensamos de esa manera, convertimos esa
creencia en una realidad, no va a ganar porque hemos decidido eso. Es un error
no apostar a nuestras ideas, convicciones y principios. De esta manera
despreciamos un buen potencial candidato o programa de gobierno y además,
dejamos que el poder se concentre en pocas manos.
8.
“Lo primordial es la economía”. Es lógico, a todos nos gusta ganar y gastar dinero,
pero no es lo único. Si las instituciones andan mal, la economía tarde o
temprano seguirá el mismo camino, o serán pocos aquellos a los que les irá bien
en detrimento del conjunto. Un país normal y racional está representado por un
conjunto de variables que se vinculan estrechamente unas a otras. A la hora de
votar, es importante estudiar por lo menos las más representativas (justicia – educación
- cultura – libertad – oportunidades – eficiencia – calidad institucional y
democrática – proyectos de largo plazo – responsabilidad en el manejo de los
fondos públicos, podemos seguir…).
9.
“Los pueblos tiene los gobiernos que se merecen”. Parece mucho, creo que nosotros tenemos lo que
queremos con la educación que tenemos, no lo que merecemos. Cuando decidimos
votar sin saber a quién, elegimos la incertidumbre, cuando no nos involucramos,
elegimos el “piloto automático”. Sin embargo, las personas de bien, el grueso
de las sociedades, merecen lo mejor, el problema de cometer errores en el
sistema democrático es no poder corregirlos con rapidez. Un mal gobernante
puede cometer un error grave en minutos, un ciudadano puede corregir su error
votando o denunciando, lo que tarda años.
10.
“Como no me representa ninguno, voto en blanco o no
voto”. Estoy seguro que hay ocasiones
en que nosotros mismos no nos elegiríamos si fuésemos candidatos aunque
fuéramos la única opción. Somos humanos, somos imperfectos, así como no existe
el marido o la mujer perfecta, tampoco existe el político perfecto. No es
correcto votar en blanco o no votar porque la anarquía jamás se podrá
establecer como un sistema de gobierno. De seguro podremos encontrar
coincidencias y disidencias en un candidato, lo importante es involucrarse
porque si no votamos no tenemos el derecho a controlar. Si votamos a “nadie”,
¿a quién le exigiremos que cumpla con sus responsabilidades?
11.
“Votar ideologías en vez de proyectos”. Muchas veces nos sentimos “tentados” a seguir a los
muertos como si ellos pudieran gobernar, otras veces nos creemos el “verso” de
las ideologías vacías de contenido. Me refiero a esas incongruencias como los
que predican la austeridad y viven en la opulencia, o cambian los ideales de
acuerdo a su conveniencia o la situación de turno. Es tan difícil hoy en día
saber donde están las izquierdas, derechas y centros, que cualquiera de
nosotros podría caer en el error de sesgarse o cerrar su mente y despreciar una
idea brillante porque no es de tal o cual origen, ¿Por qué no evaluamos
“proyectos” en vez de palabras vacías?, si lo hiciéramos, obligaríamos a los
candidatos a desarrollar “plataformas programáticas, incluso hasta con fechas
de iniciación y culminación de obras”. No es más fácil para nosotros y difícil
para ellos preguntarle, cuáles son sus proyectos en materia de…, con que piensa
financiarlos, cuales son los plazos de cumplimiento y quien estará a cargo?
Revisar
los propios errores significa entender porque nos va como nos va, y o me
refiero solamente a esta parte del globo.
Somos
sujetos, por supuesto es difícil ser imparciales y despojarnos de la simpatía
por las personas, o por el carisma, pero no por eso debemos convertirnos en
“estúpidos”. El voto es una de las pocas herramientas que tenemos los
ciudadanos para hacer valer nuestros derechos. Durante décadas hemos creído que
la cantidad era igual a la calidad, que una buena jornada democrática estaba
establecida por el número de votantes
que asistieron a las elecciones.
Aquí
no se trata de imponer el voto
calificado, sino de calificar nuestro voto. Se trata de “pensar, estudiar e
involucrarse”, se trata de exigir un plan de trabajo, un programa, en
definitiva, el que y el cómo.
Todavía
hay una parte de la clase dirigente que se escuda detrás de los líderes del
pasado y las ideologías inconsistentes.
Si existen, es porque parte de nuestras sociedades todavía piensan casi con
exclusividad en términos emocionales. Las sociedades fanáticas eximen de
responsabilidades a sus representantes. El fanático está dispuesto a
justificarlo todo. Esto no es posible si queremos vivir en la racionalidad.
Somos nosotros los que “elegimos”, somos absolutamente responsables de nuestros
actos y debemos aprender a cuidar nuestro poder porque solemos entregarlo con
mucha facilidad sin pedir que nos rindan cuentas.
Lic. Claudio M. Pizzi
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Política y Economía
jueves, 27 de septiembre de 2012
UNA CRISIS DE PRODUCTIVIDAD AFECTA A LAS EMPRESAS
De seguro habrá escuchado hablar sobre productividad. Es una palabra
muy utilizada en el ámbito empresarial y también en el político, aunque a la
hora de su definición, no son muchos los que realmente entienden de qué se
trata.
Algunos
técnicos la definen como “la causa” por el cual las empresas e incluso los
países caen. Existe un gran debate en España sobre si los trabajadores son
productivos o no, luego de la explosión de la crisis. En Argentina, la palabra
fue desplazada del escenario por cuestiones coyunturales de la economía como la
inflación y la falta de inversiones, pero esto no significa que debemos restarle
la importancia que merece.
La productividad es
un “resultado”, es una relación que vincula a un sistema productivo con los
recursos que se utilizan. Es un indicador de eficiencia que relaciona lo que
“entra” con lo que “sale” de un sistema o proceso cualquiera.
La fórmula convencional
es la siguiente: HH + HM +RU = 1 UP en donde la suma de las horas hombre, mas
las horas máquina mas los recursos utilizados nos dan una unidad de producción.
Cuanto menos recursos se utilicen en la obtención de la UP, tanto más
productivo se es. Como dijimos, el término no tan solo aplica a la producción
de bienes y servicios, sino también por ejemplo, a la comercialización y a la
administración de una empresa.
Un vendedor aplicando este criterio, será más productivo que otro si
genera más notas de pedidos en menos tiempo y gastando menos dinero en viáticos
y refrigerio.
Antiguamente eran
solo dos los factores que se utilizaban para medirla (capital y trabajo). Hoy se
contemplan algunas variables adicionales como la calidad y la responsabilidad
social en lo que respecta al medio ambiente y al hombre.
Algunas empresas
suelen medir solamente los resultados
tangibles y aritméticos. Por ejemplo,
si un comercio tiene tres personas que atienden al público y trabajan 8 horas
cada una (3 X 8 = 24), la teoría dice que si dos de los tres trabajara 12 horas cada uno (2 x 12 = 24) , se evitaría
de contratar la tercera, y esto ahorraría en costos laborales.
La medición
aritmética atenta contra la calidad del producto – servicio final porque el
ritmo y la sobrecarga de trabajo provocan estrés, y está probado que las
enfermedades laborales puede afectar entre un 20% y un 50% los rendimientos.
En el ejemplo que
dimos, las personas sobre exigidas tienden a equivocarse, a ausentarse, a
relacionarse mal con los clientes externos y con sus pares y jefes, lo que
afecta a la productividad. En la industria, uno podría medir el nivel de scrap
o desperdicio, pero no es sencillo
hacerlo cuando se trata de servicios como el administrativo o el comercial.
Cantidad no es
calidad. Si hablamos del recurso tiempo, debemos decir que una persona con
adecuado balance vida – trabajo, y altamente motivado (descubriendo mejores
métodos de organizar su trabajo, aportando ideas rentables e innovadoras),
puede dar más en 8 horas que otro inmerso en un mal clima laboral permaneciendo
12 en su puesto.
Por último debemos
marcar que los recursos, incluido el ser humano, son agotables. La
responsabilidad social empresaria es vital por cuanto una empresa puede ser muy
eficiente ganando dinero pero muy ineficiente al generar graves problemas en lo
que respecta a la “conservación de recursos naturales” y la contaminación.
La productividad es
un tema en extremo importante y no puede dejar de considerarse a la hora de
medir los resultados de una empresa, persona o país, pero debemos tener en
cuenta toda la definición que como vimos, es mucho más que hacer una simple
cuenta para calcularla.
Lic. Claudio M. Pizzi
¿Cómo serán las empresas en el año 2032?
Es posible que ante esta pregunta usted imagine una respuesta basada en
la tecnología, y piense en escritorios funcionales sin papel, con computadoras
de mano conectadas sin cables, manejadas por voz, y salas de video conferencias
instaladas en espacios comunes para empalmar con cualquier parte del mundo, e
incluso piense en robots interactuando
con los empleados, desarrollando ciertas actividades de rutina o hasta
hologramas de señoritas simpáticas de buena figura apareciendo en algún medio
audiovisual alternativo, y reemplazando a los hoy clásicos programas de venta telefónica del
tipo…”si usted desea comprar tal artículo
marque el 1, sino…..”
De
seguro estará en lo cierto y habrá más, pero los cambios no estarán basados
solamente en la informática, la robótica
y las comunicaciones. Las organizaciones deberán cambiar su configuración
estructural y porque no, sus “fines
existenciales”.
Estudios
de consultoras prestigiosas como Price Waterhouse se han manifestado sobre el
tema, diciendo que el mundo empresarial se dividirá en tres colores. El azul
representará al corporativismo, el cual reunirá a los empleados más
competitivos del mercado, el naranja, será el más flexible e innovador, y el
verde, se enfocará en la transparencia y la responsabilidad social empresaria.
En la
actualidad, en Estados Unidos, las organizaciones se hallan divididas en tres
sectores, las gubernamentales, las ONG’s y las empresas con fines de lucro. Hay
un cuarto tipo que ha emergido y se instaló para quedarse, son las llamadas B-Corps, las cuales combinan fines de
rentabilidad con aporte social.
Ya
existen más de 500 empresas en todo el mundo. En la Argentina y América latina
también tienen presencia.
Estas
compañías no tan solo buscan el lucro, sino también soluciones a problemas
sociales y medio ambientales. Las mismas obtienen una certificación tal como
podría ser las Normas ISO.
No
cabe duda que la “sustentabilidad” será una cuestión prioritaria en el futuro.
Las organizaciones no tan solo tendrán el desafío de generar rentabilidad
financiera y económica para sostener su actividad y brindar un desarrollo
profesional a sus empleados, también deberán bregar por la rentabilidad social,
la cual será una de las características a tener en cuenta por los consumidores
a la hora de optar por un producto – servicio u otro.
Para
aquellos jóvenes que comienzan la carrera de la vida, investigando sus gustos y
vocaciones laborales, también representará un desafió porque desde hoy mismo,
deberán sortear el interrogante sobre a qué tipo de organizaciones enviar sus
currículos, en definitiva, tendrán que iniciar el proceso de toma de decisiones
sobre el tipo de mundo y empresa al cual querrán pertenecer. La tarea no parece
sencilla, pero debemos ponernos en marcha porque el tiempo, pasa más rápido de
lo que uno se imagina.
Lic. Claudio M. Pizzi
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